La primera vez que te vi

La primera vez que te vi…”Lo que el viento se llevó”

17.05.2013 | 0 Comentarios
loqueelvientosellevo470

La primera vez que vi “Lo que el viento se llevó” (Victor Fleming, 1939), lo admito, no estaba preparado. Con 10 años, era aún muy niño para afrontar sus cuatro horas de metraje. Y es que, además, fui a verla condicionado por el padre de un amigo de infancia, quien, cuando se enteró de que su esposa iba a llevar a dos renacuajos, a su hijo y a mí, a la sesión de las 16h30 de un pequeño cine de barrio que programaba reposiciones de películas clásicas, nos advirtió: “vosotros veréis, pero ¿conocéis la rima castiza que circulaba antiguamente sobre éste peliculón?”. “No la conocemos”, adminitos, pobres de nosotros. A lo que respondió él: “Lo que el viento se llevó…¡y lo que el trasero aguantó!” (eso dijo o algo similar, ya me entienden).

La advertencia no había sido exagerada: aquellas 4 horas con todos sus minutos era mucha tela para dos críos y una mamá.

Así pues, aquel primer encuentro con “Lo que el viento se llevó” se nos hizo cuesta arriba, y sólo gracias a alguna ración extra de palomitas y a dos chocolatinas adicionales compradas durante el intermedio de la película pudimos digerir nuestra prueba iniciática en el universo doméstico de Escarlata O’Hara y Rhett Butler.



Mi segunda incursión en la tierra roja de Tara, tres años después, no tuvo mejor éxito que el intento precedente. Aún reestrenada en un cine bastante más lustroso, el Palafox, nada menos, y recién restaurada en su glorioso technicolor, “Lo que el viento se llevó” siguió atragantándoseme. Y es que, visto aquello con perspectiva,  no era la preadolescencia de un chaval de los años ochenta territorio propicio para que fecundasen estéticamente las cursilísimas pretensiones de los Hamilton, los Kennedy y los hermanos Tarleton.

No. Mi conversión cinéfila de “Lo que el viento se llevó” llegaría después, bastante después: en el año 87, para más señas. Fue gracias a Carlos Pumares y a su impagable programa radiofónico “Polvo de Estrellas” de Antena 3. Bastó uno de sus monográficos nocturnos para que se me abriera definitivamente el apetito hacia la obra magna de Fleming. Pumares la denominaba “La película”, a secas: como si la Historia del Cine se partiera en dos, antes y después de ella, como si antes de aquel incendio de Atlanta y de aquel baile en los “12 robles” el Cine fuera otra cosa, como si le faltara al Séptimo Arte una suerte de mayoría  de edad. Pumares, diseccionando la película plano a plano, consiguió transmitir su devoción por aquella faraónica adaptación de la novela de Margaret Mitchell como si fuera un asunto de vida o muerte. Yo creo que, en el fondo, las grandes obras de arte siempre son asuntos de tal índole.

Cómo sugería antes, yo creo que no hay como ver comer con fruición a otra persona un determinado alimento para que se le desate a uno el hambre selectiva hacia el mismo manjar. Así, mi incondicionalidad por “Lo que el viento se llevó” se reafirmaría definitivamente, aunque ya en mi juventud, gracias a otro amigo, mi buen amigo Carlos Torres, que profesaba (y profesa) una admiración inquebrantable hacia Olivia de Havilland, Thomas Mitchell y Hattie McDaniel, así como hacia David O.Selznick, demiurgo responsable de la mayor tramoya cinematográfica que jamás se haya montado sobre la Guerra de Secesión americana.

Desde entonces, es escuchar aquellas primeras notas iniciales de la irrepetible banda sonora de Max Steiner y, acto seguido, identifico de forma automática como propio aquel himno inmortal al que pertenecemos todos los habitantes de ese extraño país llamado Cine.

Han pasado 20 años desde entonces. No sé cuántas veces podré haber revisionado “Lo que el viento se llevó”, en vhs, en televisión, en dvd y en blue ray. ¿15, 18, 20 veces…?
Sólo diré una cosa más: hoy día, cuando comienzo a verla, a poco que me enrede con ella, ya no soy capaz de parar desde que resuena a lo lejos la queja inicial de Escarlata, aquel “¡Guerra, guerra, guerra!”, hasta que se escucha aquello otro de… “¡mañana será otro día!”. 


José Manuel Albelda




 

(If you're a human, don't change the following field)
Your first name.
3 + 2 =
Para prevenir spam automático, por favor, resuelve esta pregunta de matemáticas.
JMALBELDA_CINE

Un blog de cine desde el que rememoro dónde y cuándo vi por vez primera las películas que han marcado mi vida. Mezcla de cinefilia y de recuerdos autobiográficos, pero también retrato de épocas y lugares determinados de nuestra Historia: salas de cine que desaparecieron hace tiempo o que fueron reconvertidas, pases extravagantes en la Filmoteca del Doré, furtivos cineclubs en la madrugada, inverosímiles sesiones continuas en cines de barrio, videoclubs de hoja caduca a la vuelta de esquina y avistamientos fortuitos en viejas televisiones en blanco y negro y con antena de cuernos que difundían por el UHF las más preciadas joyas del Séptimo Arte.

Artículos anteriores

La Encuesta

¿Podemos permitirnos mas tiempo sin Gobierno?
¿Podemos permitirnos mas tiempo sin Gobierno?
Si
63.7%
No
36.3%