1 frame de 30

La mirada del guiri

20.05.2011 | 1 Comentarios
30 Minutos, la sierra de Guadarrama
Preciosa, ¿no creen? Un frame de la Sierra de Guadarrama, perteneciente al reportaje “La Sierra de nuestras Cumbres”. Por más veces que la mire, La Pedriza se me asemeja siempre a un paisaje surrealista, indómito, como por descubrir: en mi caso, la cosa tiene su gracia porque vivo literalmente pegado a las faldas de estas montañas, ya que resido en un municipio serrano donde los haya. Esta sensación de extrañamiento, paradójicamente, me permite contemplar este milagro geológico como si fuera la primera vez: es lo que yo llamaría                      “la mirada del guiri”.
Si nos fijamos bien, Gran Vía, Retiro, Colón, la Plaza Mayor, El Prado, Alcalá de Henares, Aranjuez, El Escorial… fascinan al guiri (digo “guiri” con todo el cariño, como sinónimo de  turista recién llegado perdidamente enamorado de España), le embeben en asombro, en estupor; en parte, porque todas estas joyas son maravillas únicas en el mundo, pero también porque su mirada de extranjero, al llegar, está limpia de hábito, de vivencias cotidianas, de costumbre. El guiri, cuando llega a Madrid, a Alcalá, a Chinchón, mira viendo, ve mirando: observa, detalla, analiza, cataloga con paciencia de entomólogo, recolecta recuerdos, imágenes, particularidades, insignificancias y las guarda para sí como su tesoro más preciado. Cualquier esquina, un rincón, un árbol, una estatua, un cuadro, una tasca, una fuente, despiertan en el guiri curiosidad de pionero, de descubridor del siglo XV.
A veces, nosotros, los de aquí, madrileños todos por nacimiento u adopción, también tenemos esos ramalazos, esos deslumbramientos, como si contempláramos nuestra ciudad, nuestras montañas, nuestras riquezas, por primera vez. Entonces, sucede el milagro: recorre nuestra espalda un escalofrío de orgullo, un “¡vaya que sí!” castizo, que nos inunda y nos descoloca, como al guiri.
No sé cómo sucede ni por qué; lo único que sé es que me encanta esa sensación de ver cosas familiares y cotidianas como si las estrenáramos.
Ahora bien: pienso también que “la mirada del guiri” no sólo es despiste bendito de la memoria, no sólo es un deja vu inesperado que nos arroba de nostalgia y admiración; es también una actitud, un modo de contemplar la realidad que nos circunda. La “mirada del guiri” son unas gafas que nos podemos poner siempre que nos lo propongamos, a poco que nos lo propongamos: porque en Madrid sobran motivos, esquinas, monumentos, plazas, tascas, museos, gastronomías, parques, flora, montañas, para que sintamos nuestra tierra como si nos paseáramos por Regent Street, los Campos Elíseos, el Coliseo, la Acrópolis…
Europa, España, es lo que tiene.
  • Cierto, si nos pusiéramos esas gafas más a menudo, quizá, nuestro día a día, sería un poco más emocionante.
    18.06.2011 alias
(If you're a human, don't change the following field)
Your first name.
12 + 1 =
Para prevenir spam automático, por favor, resuelve esta pregunta de matemáticas.
Blog J.M. Albelda

Desde 1992 ha desempeñado su actividad profesional como periodista en la Cadena SER, Onda Madrid y Televisión Española. En 1994 comienza a trabajar en Telemadrid en el programa de reportajes El Semanal. Posteriormente estuvo en Panorama de Actualidad y en la sección de local. En 1997 comenzó a formar parte del equipo de redacción de Treinta Minutos, programa que dirige desde el año 2001, desde donde ha elaborado también especiales informativos documentales. Durante su actividad profesional ha obtenido los galardones Premio Ejército del Aire, Tiflos, Antena de Plata y Premio de Periodismo de la Fundación de Víctimas del Terrorismo.

 

Artículos anteriores

La Encuesta

¿Podemos permitirnos mas tiempo sin Gobierno?
¿Podemos permitirnos mas tiempo sin Gobierno?
Si
63.3%
No
36.7%