La torre del alquimista

La Fama

28.02.2011 | 1 Comentarios
paparazzi
Una de las características de la época actual es la de ser mitómana, es decir, que tiene tendencia a mitificar o admirar exageradamente a personas o cosas.
 
El gusto desmedido por conseguir “Fama” llega a sobrepasar lo grotesco. Miles de personas consideran que su vida cambiaría y mejoraría gracias a convertirse en famosos.
 
Hace un par de años quedé estupefacto cuando me enteré que cuatrocientos cincuenta mil españoles habían participado en las pruebas de acceso al programa televisivo “Gran hermano”. No importaba el qué había que hacer, dejar que las cámaras de TV invadieran su intimidad, convertirse en un energúmeno maleducado y displicente, aparecer en escenas de sexo implícito y explícito... iba a ser famoso, iba a salir en programas de muy dudoso gusto gritando y poniendo a “parir” a otros, iba a tener mucho dinero, le iban a reconocer en la calle, iba, al fin y al cabo que era lo que importaba, a ser Famoso.
 
Lo más divertido del caso fue cuando los puristas del tema, periodistas especializados en la prensa amarilla, digo rosa, empezaron a diferenciar, muy profesionales ellos, entre “fama” y “popular”. Como si en el sentido práctico hubiera una clara diferencia.
 
“¿Vd. Es famoso, no?. Vd sale en la televisión”. En varias ocasiones me han interpelado de esta guisa, cuando paseo por la calle, y una ola de vergonzoso pudor me ha invadido.
La característica esencial, no era la actividad, sino la de salir en la tele.
 
Ya no se trataba como enunciaba aquella serie de TV, "Queréis la fama, pero la fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a pagar. Con sudor". Ahora, lo único que hay que hacer es salir en la tele, de ahí en más a ganar una “pasta gansa”, por el morro.
 
La teratología (estudio de los monstruos) televisiva, nos da claras muestras de que esto de lo que estamos diciendo “además de ser cierto es verdad”. Contratos super millonarios son ofrecidos a “aristócratas” del pueblo que diariamente congregan tras de sí a multitudinarias audiencias.
 
No importa la ética, ni el bien hacer. “Esto no es un tema personal es una asunto de negocios”.
 
 ¿Y ahora qué le decimos a nuestros hijos, que estudien durante años para que engrosen las cifras del paro (el cuarenta por ciento de nuestros jóvenes están en las listas de parados), o que en el mejor de los casos se conviertan en mileuristas?
 
Qué diferente esta sociedad de aquella en la que Virgilio, contemporáneo de Augusto, describe en la “Eneida” a la fama como un ser monstruoso, cercano a las furias:
 
"Dícese que irritada con los dioses
la tierra madre la engendró postrera,
fiera hermana de Encélado y de Ceo,
tan rápidos los pies como las alas:
Vestiglo horrendo, enorme; cada pluma
cubre, oh portento, un ojo en vela siempre
con tantas otras bocas lenguaraces
y oídos siempre alertos
Por la noche
vuela entre cielo y tierra en las tinieblas,
zumbando y sin ceder al dulce sueño;
de día, está en los techos, en las torres,
a la mira, aterrando las ciudades.”
 
 
Pueblo de profunda civilización, el romano, heredero de Grecia, que no podía considerar loable, ni noble, la búsqueda compulsiva , a cualquier costa, de la fama.
 
Y el gran Platón pone en boca de Sócrates, en su “Apología”, lo que debería ser el referente para todo hombre que quisiera ser justo:
“¿No te avergüenzas de preocuparte de cómo tendrás las mayores riquezas y la mayor fama y los mayores honores, y, en cambio no te preocupas ni interesas por la inteligencia, la verdad y por cómo tu alma va a ser lo mejor?”
 Estimado lector, trata de inculcar valores e ideas claras y justas en ti y en tus hijos. Ciertamente que haciendo de esa forma harás lo mejor.
 
¿Y ante la fama? Creo que lo mejor es tratarla con displicencia. No olvides la recomendación de Ovidio, “La conciencia de un hombre recto se ríe de los engaños de la fama”
Un cálido saludo desde la Torre del Alquimista.
Antonio Elegido
  • Estimado profesor, así es la fama en estos tiempos y así el triste camino que algunos emprenden para alcanzarla. Todo vale. Confucio decía: "No esteis pesarosos de que nadie os conozca; trabajad para haceros dignos de ser conocidos". Pero claro, el trabajo es lo que cuesta. Un afectuoso saludo.
    02.03.2011 volvoleta
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Antonio Elegido 70x80

Antonio Elegido González-Quevedo, el "profesor" del programa "Cifras y Letras". Lector infatigable de los clásicos. Viajero. Humanista. Amigo del Quijote.

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