Palabra de meteo

La culpa, de los del tiempo

13.04.2012 | 0 Comentarios

Los responsables de la información meteorológica siempre son responsables, por exceso o por defecto, de los problemas del sector turístico


Dice el refrán que nunca llueve a gusto de todos, y un año más esta máxima ha vuelto a cumplirse. Las ansiadas lluvias llegaron, sí, pero lo hicieron en el periodo que menos interesa a una parte importante del empresariado español que, de manera directa o indirecta, recibe la mayor parte de sus ingresos del turismo. Hasta aquí las quejas y los lamentos entran dentro de lo razonable. Desgraciadamente, un año más los profesionales de la información meteorológica somos los responsables de las cancelaciones de última hora. Cancelaciones que no deberían haberse producido porque, a juicio de algunas asociaciones hosteleras, “no llovió tanto”.

Así lo sostienen por ejemplo los profesionales de la Federación Empresarial de Hostelería de Valencia, que consideran que las previsiones “han sido desproporcionadas y han tenido efectos negativos para la actividad turística”. Según su mismo criterio, dichas previsiones “no se han correspondido con la climatología, que ha sido primaveral, con temperaturas agradables y chubascos intermitentes de escasa intensidad y duración”. El propio enunciado ya demuestra los escasos conocimientos sobre meteorología por parte del redactor. Pero, más allá de eso, estaría bien que contrastase lo sucedido con las previsiones realizadas. ¿Acaso lo que anunciamos para la Comunidad Valenciana no fue un tiempo primaveral, variable, con chubascos y temperaturas suaves? Al menos, en esta casa, así fue.

Las críticas de los hosteleros valencianos no se quedaron ahí. Por suerte o por desgracia, la nota de prensa remitida a los medios por este colectivo encontró en uno de ellos un inesperado altavoz. Así, El Periódico de Aragón publicó el miércoles 11 de abril un artículo firmado por Juan Bolea en el que, de manera irresponsable e hiriente, se critica el trabajo de los profesionales de la información meteorológica de este país. Para el señor Bolea el error había sido si cabe más grave, dado que “en los pasados días festivos lució un brillante sol” en la Comunidad Valenciana. Más allá de las descalificaciones que no vamos a reproducir en este artículo, Bolea sugiere algo que entra en el terreno del esperpento: la penalización de los errores en la previsión, entendidas por el autor como “agresiones” a un sector que “debería estar protegido como industria nacional”. Afortunadamente, la meteorología es una ciencia y, como tal, casi siempre se impone a la ignorancia.

La previsión de la Semana Santa ha sido una de las más atinadas de la historia
Todo esto ha sucedido tras uno de los periodos vacacionales mejor explicados y previstos de la historia. Cada año, los profesionales de la información meteorológica contamos con mejores medios que nos permiten afinar mucho más los pronósticos a medio plazo. Así, las previsiones apuntaban a una Semana Santa lluviosa en todo el país y así ha sido. Particularmente en la Comunidad Valenciana, de donde provienen la mayor parte de las críticas, las lluvias fueron intensas durante la jornada de Jueves Santo, cuando se superaron los 20mm de precipitación en muchas localidades del norte de la región. El Viernes Santo las lluvias fueron más dispersas, pero también afectaron de forma generalizada a la provincia de Castellón y, de manera más dispersa, a la de Valencia. En la capital castellonense se acumularon 5,2mm y en Valencia, menos de 1mm.

Precipitación acumulada en la Península el jueves santo y el viernes santo en 2012
Precipitación acumulada en la Península el jueves santo y el viernes santo

 

Jacob Petrus, jefe de meteorología de TelemadridTal y como estaba previsto, las jornadas del sábado y el domingo fueron mucho más tranquilas en esas zonas, y no llovió. Y decimos tal y como estaba previsto, porque ya el miércoles, a mediodía, Jacob Petrus hizo la siguiente previsión para la jornada del sábado: “en el interior, por ejemplo en Madrid, apertura de claros; y en el Levante peninsular ya con cielos prácticamente despejados”. Por si alguien no lo recuerda, aportamos una captura de pantalla en la que se simboliza sol para el Levante. También pueden volver a ver el vídeo.

 

Las previsiones fueron las correctas para la Comunidad Valenciana, como también lo fueron para otros puntos desde donde han llegado críticas, como es el caso de Málaga. En el sureste peninsular fue, efectivamente, donde menos descargaron las nubes. De hecho, en el mismo programa anteriormente enlazado, Jacob Petrus alude explícitamente al sureste peninsular, “donde habrá mucha más calma, incluso con importantes claros en Murcia”. Las lluvias, durante todo el periodo festivo, estaban previstas especialmente para la mitad occidental, afectando de forma intensa a Huelva, Sevilla, Cádiz y Córdoba. Por allí la opinión generalizada es que, efectivamente, se cumplieron los peores pronósticos.

Problemas en la interpretación de las previsiones
Si las previsiones fueron las correctas, ¿cuál es el problema entonces? ¿Acaso pretendían los hosteleros que hubiésemos tergiversado la información de manera más favorable para el turismo? ¿Estamos tal vez ante un problema de interpretación por parte de la audiencia? Creemos que buena parte de los errores que se nos atribuyen tienen bastante que ver con esto último.

- La ubicación de los símbolos y la tendencia al localismo

El primer problema en la interpretación de las previsiones se produce por la ubicación de los símbolos en el mapa. Como se puede ver en la imagen anterior, la Comunidad Valenciana sólo tiene en nuestro caso dos símbolos, mientras que sobre Andalucía colocamos cuatro. Esto quiere decir que ni mucho menos podemos colocar un símbolo por provincia, y en muchas ocasiones tenemos que combinarlos de manera ingeniosa para explicar la variabilidad meteorológica de áreas geográficas tan amplias. Si nosotros queremos por ejemplo informar de chubascos en el interior de la Comunidad Valenciana, necesariamente uno de los dos símbolos de los que disponemos tiene que ser un chubasco. Sin embargo, visualmente los símbolos parecen estar situados en localidades costeras. De ahí que el mensaje que transmite el presentador sea imprescindible para una correcta interpretación de la información que representa el mapa. El mejor ejemplo de esta situación lo puede encontrar la audiencia en la Comunidad de Madrid, que en el mapa de España, debido a sus reducidas dimensiones, sólo cuenta con un símbolo situado sobre la sierra. Sin embargo, las diferencias meteorológicas son habituales y de hecho disponemos de mapas mucho más detallados para la Comunidad Autónoma. Sin embargo, comprenderá el espectador que semejante grado de detalle es imposible alcanzarlo en cada una de las regiones de España.

- El lenguaje probabilístico

Otra idea con la que el espectador poco a poco va familiarizándose es el hecho de que la meteorología no es una ciencia exacta. De manera general, la fiabilidad de una previsión disminuye de manera progresiva conforme avanzamos en el tiempo. Así, se considera que una previsión sólo es fiable a seis días vista o menos, cuando la probabilidad de acierto es superior al 60%. Sin embargo, esta regla varía también en función de las condiciones generales de la atmósfera. Así, ante una situación inestable esa probabilidad desciende notablemente mientras que, ante un periodo anticiclónico prolongado, las posibilidades de acierto en la previsión son altas incluso a seis o siete días vista. De ahí que los profesionales recurramos permanentemente al lenguaje probabilístico. En función de la certidumbre que tengamos sobre un determinado pronóstico. Un detalle que en ocasiones pasa desapercibido, pero en el que en Telemadrid incidimos recurrentemente. La correcta interpretación por parte de la audiencia de las previsiones pasa por una buena formación en cultura meteorológica. Y en ese sentido, naturalmente, los profesionales tenemos una función relevante.

- ¿Somos los del tiempo, o los de la cadena en general?

Las informaciones meteorológicas cada vez tienen una presencia más notable en los informativos generalistas de las diferentes cadenas. Esa tendencia, que desde luego celebramos todos los que nos dedicamos a esto en exclusiva, trae aparejada sin embargo una falta de rigor motivada, generalmente, por el desconocimiento de los temas y no por una mala intención de los redactores. Así, el equipo del tiempo de Telemadrid trabaja sistemáticamente en la formación meteorológica de los informadores para que, progresivamente, vayan siendo más rigurosos a la hora de tratar este tipo de contenidos. Aun siendo conscientes de que todavía queda mucho por hacer en este terreno, consideramos también que es mucho lo que ya se ha avanzado, siendo las informaciones meteorológicas cada vez más rigurosas. En cualquier caso, lo que no es de recibo es que errores cometidos con carácter general en un determinado medio, sean atribuidos a su equipo meteorológico. Nuestra responsabilidad es informar y formar, no sólo a la audiencia, sino también a los compañeros que, cada vez con más frecuencias, se acercan con interés a los contenidos meteorológicos. Pero eso no implica que asumamos una responsabilidad absoluta sobre todo el flujo de información meteorológica que diariamente inunda los espacios informativos de este país.

Nos podemos equivocar
Y dicho todo esto, nos reservamos para el final aludir a una obviedad: nos podemos equivocar y, de hecho, nos equivocamos. No tenemos bolas de cristal, ni capacidades sobrehumanas para saber lo que pasará mañana. Sabemos de previsión, y trabajamos diariamente por dar a la sociedad un servicio de utilidad pública. Los errores forman parte de nuestro trabajo, y somos los primeros que nos disgustamos cuando una previsión no se cumple. Pero huelga decir que detrás de dichos errores nunca hay un ápice de mala intención. Tampoco estamos en venta y no vamos a maquillar una previsión negativa sólo para que los hosteleros salven una Semana Santa que, a todas luces y de manera generalizada, ha estado pasada por agua. Somos profesionales y como tales nos comportamos. De la misma manera, pediríamos la misma actitud responsable a otros compañeros que, como el señor Bolea, tratan de desprestigiar nuestro trabajo con insidias y calumnias que, en este caso sí, serían susceptibles de ser denunciadas. En este sentido, es una lástima que no haya puesto nombres y apellidos a los destinatarios de sus dardos envenenados.

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Este es un lugar de encuentro, para curiosear sobre todo lo relacionado con la meteorología, de la mano de nuestros presentadores del tiempo: Jacob Petrus, Antonio López, Adrián Cordero y Lucía Bustillo. 

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