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La corriente eléctrica

06.05.2011 | 1 Comentarios
que vienen los chinos

Impresionante, ¿verdad? Lo que en el frame están viendo no es otra cosa que una profecía hecha realidad: trabajadores chinos ejecutando -con precisión de cirujanos- una obra en Angola, construyendo en tiempo record un nuevo centro comercial: es la plasmación concreta del vaticinio realizado hace dos siglos por Napoleón, quien, como recordarán, pronosticó que cuando el gigante chino despertase, el mundo temblaría.

Como en el celebérrimo cuento del escritor Augusto Monterroso, doscientos años después, la criatura, (que, nos guste o no, tiene bastante más de coloso que de dinosaurio), despertó; y, cuando despertó, continuó allí para quedarse. "¡Qué vienen los chinos!" es el documental de la BBC emitido esta semana por Treinta Minutos, un exhaustivo, crítico a la vez que divertido recorrido a lo largo y ancho del continente africano, donde se constata sobre el terreno cómo un ejército de un millón de trabajadores y empresarios chinos se está haciendo con los principales negocios en países como Congo, Zambia, Zimbabue, Angola o Tanzania.

Es sólo el comienzo.

Podemos especular cuanto queramos acerca de las causas por las cuales triunfa el modelo chino en el mundo: superabundancia de mano de obra dispuesta a trabajar extenuantemente a cualquier precio, ausencia de consideraciones hacia los derechos humanos que ahorra no pocos trámites burocráticos y sutilezas éticas a la hora de los negocios a gran escala, y, sobre todo, esa inédita y kafkiana combinación de un sistema político comunista sin escrúpulos hermanado con un voraz capitalismo capaz de desplegar sus alas, quién sabe si como Ícaro ...

Sea como fuere, todas estas son explicaciones que sirven para que los economistas y politólogos duerman tranquilos con la sensación de haber hecho los deberes; sin embargo, me da la impresión (como intuición que es ésta impresión, no puedo demostrarla) de que hay algo mucho más profundo y potente que explica el auge chino, como una fuerza interior, una especie de “volkgeist” inconsciente y poderosísimo, que lo mismo se concreta en la construcción de otro rascacielos en Shangai que en el nuevo “todo a cien” de la esquina de mi calle; hablo de una corriente eléctrica, filosófica, cultural, espiritual, que recorre la espina dorsal del pueblo chino, una sacudida energética que no es otra, precisamente, que aquella fuerza que supo intuir el corso emperador hace dos siglos.

Voluntad de existir, de perdurar, de saber, de ser, de luchar, de crear, de creer, de crecer, de salir, de llegar, de lograr, de mostrar, de demostrar, de aprender, de imitar, de saber, de enseñar, de conquistar, de ganar, de aspirar, de esperar. Todo eso es China. No, desde luego tal o cual sistema político o tal o cual periodo dinástico, sino la China encarnada en el pueblo, en la tradición, en los ancestros, en los genes de su inconsciente colectivo, si es que tal ente, con perdón del señor Jung, existe.

Existir, creer, aprender, esperar, etcétera, etcétera; en definitiva, toda esa retahíla de verbos que he enumerado en el párrafo anterior, conforma la corriente eléctrica de ese pueblo que ha atravesado las centurias y los milenios como una de las flechas de la paradoja de Zenón. Puede gustarnos o no, puede admirarnos o asustarnos, inquietarnos o servir de ejemplo y acicate para hacernos despertar de nuestro propio sueño, pero me da la impresión de que ese es el espíritu que está conquistando el mundo, granito a granito, tacita a tacita, que diría mi prima.

O gota a gota, que también diría mi otro primo.

  • A mí particularmente me fascina el espíritu del pueblo chino, por muchos motivos, todos ellos mencionados en su frame. Ojalá este otro "pueblo" llamado España, lo tuviera más desarrollado y lo utilizara para algo más que para: "ir a tomar el aperitivito", "el cafelito", "tomar unas cañas", "ir de copas", "estar de lunes", etc. Sí, definitivamente, muchas cosas cambiarían.
    17.05.2011 alias
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Blog J.M. Albelda

Desde 1992 ha desempeñado su actividad profesional como periodista en la Cadena SER, Onda Madrid y Televisión Española. En 1994 comienza a trabajar en Telemadrid en el programa de reportajes El Semanal. Posteriormente estuvo en Panorama de Actualidad y en la sección de local. En 1997 comenzó a formar parte del equipo de redacción de Treinta Minutos, programa que dirige desde el año 2001, desde donde ha elaborado también especiales informativos documentales. Durante su actividad profesional ha obtenido los galardones Premio Ejército del Aire, Tiflos, Antena de Plata y Premio de Periodismo de la Fundación de Víctimas del Terrorismo.

 

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