La torre del alquimista

La aguja de Cleopatra

14.02.2011 | 0 Comentarios
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En una ocasión, paseando por los embarcaderos Victoria, a las orillas del rio Támesis, en Londres, llamó mi atención un Obelisco de tamaño medio, flanqueado por dos hermosas esfinges. A mi memoria acudió, distorsionada por el paso del tiempo, la secuencia  de una novela de sherlock holmes que mencionaba dicho paraje (fué en “el caso de la rosa tatuada” ).

Era la llamada “Aguja de Cleopatra”, la reina de Egipto. Un obelisco regalo del gobierno egipcio al gobierno Inglés  y que, después de muchas peripecias (naufragio incluido ante las costas gallegas), llegó después de dos largos años a su destino.

La casualidad quiso que tres meses más tarde, me encontrase en el museo Metropolitan de Nueva York. A mis manos llegó un folleto que mencionaba que a pocos pasos de donde nos encontrábamos, en Central Park, se hallaba la “aguja de Cleopatra. ¿cómo? ¿en Manhatan? No era posible, debía haber un error. Me dirigí a una persona, que por su uniforme parecía uno de los encargados del museo, y le comenté mi extrañeza. ¿cuál era la autentica, la de Londres o la de Nueva York? No supo contestarme y me pidió que si lograba resolver el enigma se lo hiciese llegar.

Salí a visitar a Central Park, el otro Obelisco, y confirmé que evidentemente existía y que no era una broma de algún folleto entusiasta. Regalo a su vez del gobierno egipcio al americano.

¿Era una copia uno del otro? ¿Si fuera así cual era el verdadero?

Me puse a investigar el tema. Los dos obeliscos eran auténticos. Eran obra del faraón Tutmosis III, el sexto faraón de la XIII dinastía, en el siglo XV antes de Cristo. Pero no eran los únicos, se habían construido dos y medio mas. Es decir dos más y otro que se rompió.

De los otros dos, uno estaba emplazado en Roma, en la Plaza San Juan de Letrán, tal vez el obelisco más imponente de todos. Estuve allí y doy fé de ello.

El cuarto, fui a visitarlo a Estambul. El llamado obelisco de Teodosio. Erigido en el antiguo hipódromo. Hoy enfrente de la mezquita azul.

¿ Pero cual de los cuatro estaba delante del palacio de Cleopatra?

Está claro que, por diferentes avatares, una, dos o tres o ,tal vez, cuatro, fueron colocadas delante del palacio de la reina Cleopatra. ¿Cómo resolver el enigma?

Estudiando un texto, en francés, de comienzos del siglo XIX , “Viajes de Alí Bey”, en su edición Príncipe, en la biblioteca Nacional de Cataluña (antiguo hospital de Santa Creu), en Barcelona, encontré la respuesta.

“Los obeliscos, llamados también Agujas de Cleopatra..... son dos, uno en pie y otro caído, ambos de granito rojo, color de teja y cubiertos de jeroglíficos bien conservados en algunas caras y casi enteramente borrados en otras. Hanse practicado excavaciones para descubrirlos enteramente...”
También acompañaba al texto un dibujo a plumilla efectuado por el insigne viajero, Domingo Badía y Leblich, también conocido por Ali Bey (en alguna otra ocasión nos ocuparemos en este blog de tan insigne personaje, nacido en Cataluña, y sorprendente donde los haya).

Años después del comienzo del periplo, éste había llegado a su fín. Las dos agujas, la de Londres y la de Nueva York, eran autenticas.

Un saludo, paciente lector, desde la torre del alquimista.

Antonio Elegido
 

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Antonio Elegido González-Quevedo, el "profesor" del programa "Cifras y Letras". Lector infatigable de los clásicos. Viajero. Humanista. Amigo del Quijote.

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