La torre del alquimista

Kabala y Masonería

20.12.2010 | 0 Comentarios
Kabala y masonería

Puede ser, en esta tercera entrega sobre Praga, el momento para que, sucintamente, nos detengamos en la  leyenda del Golem.

Uno de los cabalistas más respetados: el mítico e inquietante rabí Lew. Los judíos de Praga contaban una curiosa historia sobre él. Según ellos, el rabino había logrado crear, gracias a sus conocimientos sobre la Cábala, un autómata de barro al que dio vida colocando sobre su frente un pergamino con la palabra hebrea “emeth” (verdad). Cada viernes Lew borraba la primera letra de la palabra para que en el pergamino se leyera “meth” (muerte), de este modo el ser perdía sus propiedades vitales y volvía a transformarse en una masa de barro.

Pero un viernes Rabí Lew olvidó borrar la letra del pergamino. Dicen que éste se encontraba en la sinagoga leyendo el salmo 92 cuando un griterío proveniente del exterior lo alertó sobre los desastres que su criatura estaba haciendo en la judería. El ser se había liberado de sus ataduras y había comenzado a sacudir violentamente los cimientos de las casas. Luego de una breve lucha, el cabalista logró trasformar la “emeth” en “meth” para que el peligro deviniera nuevamente en un inofensivo muñeco de barro. Sin inquietarse demasiado, y atendiendo a que la lectura del salmo 92 se había interrumpido, ordenó que el mismo se leyera por segunda vez. A partir de esta historia se explica que aún hoy -y cada viernes-, en la sinagoga Alt-Neu de la judería de Praga, la lectura del salmo 92 (tópico corriente en la liturgia hebrea) se repite dos veces de forma intencional.

“Es bueno dar gracias al Señor,
y cantar, Dios Altísimo, a tu Nombre;
 proclamar tu amor de madrugada,
y tu fidelidad en las vigilias de la noche,
...”


De acuerdo a esta tradición, los restos de la criatura fueron ocultados en el desván de la sinagoga. Se dice que varios años después el rabino Ezequiel Landau subió al desván para ver sus restos. Cuando bajó de allí prohibió que nadie, en el futuro, volviera a entrar en la habitación. De todos modos, y siempre de acuerdo a la leyenda, cada 33 años el autómata se deja ver, fugazmente por las calles de Praga.

El proceso para crear este autómata imitaría los primeros pasos de la creación, aunque sin llegar a terminarla. De acuerdo al Talmud , las primeras doce horas del primer día de Adán habrían transcurrido de la siguiente forma: "en la primera hora la tierra fue aglutinada; en la segunda se transformó él en un gólem, una masa todavía informe; en la tercera fueron estirados sus miembros; en la cuarta se inspiró el alma; en la quinta se puso en pie; en la sexta dio nombre (a todos los vivientes) ( ...) ". En función de su cualidad de obra inacabada e imperfecta, el gólem carece de alma. El cabalista sólo puede inspirar en él un nephesh (una suerte de hálito vital), pero es incapaz de dotarlo de espíritu. Así, el gólem no podría acceder más que a un mínimo entendimiento, el necesario para que pudiera realizar tareas sencillas y recibir órdenes, de ahí su cualidad de autómata.


(1) El Talmud (התלמוד) es una obra que recoge las discusiones rabínicas sobre leyes judías, tradiciones, costumbres, leyendas e historias.



Bien es cierto que la leyenda del golem no es patrimonio único de Praga. En términos semejantes nos vienen a la mente los Zombies del Vodoo, e incluso sin salir de la vieja Europa, el caso del famoso Frankestein. Todas ellas maneras de rescatar del  inconsciente colectivo el deseo de crear una nueva vida, hasta ahora patrimonio único de Dios. ¿será que con las modernas investigaciones de clonación e ingeniería genética ese objetivo no pasará a ser una posible realidad en breve tiempo?.

Cambiando el tercio, mención especial merece también la pugna entre protestantes y católicos que derivaría al enfrentamiento entre Illuminatis, masones y jesuitas. Tres ordenes importantísimas e influyentes que trataron de dominar e influir en los designios de una época y que lo consiguieron a costa de las otras. Tres maneras de entender el mundo y que, mal que las pesara, tenían tanto en común.

Entre las calles de Praga en particular, y Chequia en general, observamos expresiones claras que nos hablan de esa presencia y de los momentos de apogeo que cada una de ellas consiguió. El mítico puente de Carlos IV , o el también puente que conecta con la catedral  gótica  de Kutna Hora en bohemia central o el Klementinum, antiguo colegio mayor de los jesuitas, en el caso de la orden católica. Triángulos con ojos divinos en su interior en fachadas o en lo alto de monolitos, como en el centro de la pza. de Mala Strana,, no solo en Praga sino también en Karlovy Vary por los illuminati. Representaciones de la flauta mágica de Mozart, y otras manifestaciones culturales diferentes por parte de los masones.

No deja de ser paradójico la tremenda imbricación de estas tres sociedades a lo largo de su historia. Se entremezclan y se separan como eternos opuestos que se necesitan para existir.

En el origen de los Illuminati aparecen los jesuitas como responsables indirectos. Adam Weishaupt su fundador en 1776, hizo sus primeros estudios y se formó con los jesuitas. Posteriormente será profesor de derecho canónico  en la universidad de Ingolstadt.. Se relacionó con los masones libres, de los que utilizará su fundamentación doctrinaria a la que posteriormente efectuará modificaciones que el considerará esenciales, y posteriormente fundó los Illuminati siguiendo la forma de organización de los jesuitas, estrictamente jerárquica, como modelo para su organización. Posteriormente se infiltró en la masonería para poder dominarla y hacerla cumplir con los objetivos que él se había planteado para llegar a un nuevo Orden mundial. Esta sociedad ejerció una notable influencia en las postrimerías del siglo XVIII y en el siglo XIX. Encontraremos también fuertemente su influencia en América del Norte. 

Los jesuitas, a su vez perpetuos enemigos de la masonería, deberán su supresión en 1750, por el Papa Clemente XIV, gracias a la influencia de los miembros de dicha sociedad en las monarquías borbónicas reinantes en la época. Como efecto de ese decreto veintitrés mil jesuitas quedarán fuera de sus casas religiosas. Los jesuitas serán acusados del envenenamiento del Papa Clemente al poco de suprimir éste la Compañía de Jesús. Lorenzo Ricci, general de los jesuitas de la época, morirá a su vez en prisión en el castillo de San Angelo el 24 de noviembre de 1775. Esta situación de suspensión  durará hasta 1814 en que el Papa Pio VII volvió a restaurarla.


(2) Entre cuyas esculturas podemos observar las de Ignacio de Loyola , fundador de los Jesuitas,y Francisco Javier, destacado santo de la compañía



Praga ciudad inmortal y de leyenda. una hoja importante de la historia de Europa.


 

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Antonio Elegido González-Quevedo, el "profesor" del programa "Cifras y Letras". Lector infatigable de los clásicos. Viajero. Humanista. Amigo del Quijote.

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