Abre los ojos

Julia Margaret Cameron

20.04.2016 | 0 Comentarios
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“Quizá te divierta, Madre, intentar hacer fotografías durante tu soledad en Freshwater”  Esto es lo que decía la nota que acompañaba a una aparatosa cámara de madera que la hija y el yerno de Julia Margaret le regalaron en diciembre de 1863. Ella tenía cuarenta y ocho años y lo presenta como el inicio de su carrera, aunque, en realidad, ya había hecho muchas fotografías.

Cameron es uno de los fotógrafos más importantes e innovadores del siglo XIX. La Fundación Mapfre le dedica, en su sala de Bárbara de Braganza, una exposición  que podemos visitar hasta el quince de mayo. Las más de cien obras que incluye forman parte de los fondos de la Colección Cameron del Victoria and Albert Museum de Londres.

Nacida en Calcuta en 1815 y muerta en Ceilán en 1879,  era hija de un oficial de la East India Company y de una madre descendiente de la aristocracia francesa. Se educó entre París e Inglaterra y durante un viaje a Sudáfrica conoció a Charles Hay Cameron, veinte años mayor que ella, con el que se casó. En 1860 la pareja se estableció en Freswater, en la Isla de Wight, donde comenzó a trabajar.

La exposición se distribuye en cinco secciones:  las cuatro primeras centradas en la evolución de la artista y la última en contextualizar su obra y relacionarla con fotógrafos contemporáneos.

Cameron se dedicó a la fotografía con energía y ambición. Había adaptado su casa para trabajar transformando el depósito de carbón en un cuarto oscuro y el gallinero en estudio. Un mes después de recibir su nueva cámara hace el delicado retrato de “Annie”, hija de un poeta vecino, que la llenó de emoción y al que consideró su primer éxito. A partir de entonces su producción es extremadamente prolífica con una temática que se repetirá a lo largo de toda su carrera.

Retratos. Su fin fue siempre captar el alma del retratado, su grandeza interior. Por un lado fotografía mujeres y niños mostrando una belleza romántica y enfermiza alejada de la rigidez victoriana. Hay retratos melancólicos, vulnerales, esquivos, desafiantes. Me gustan mucho los tres de  “Lady Adelaide Talbot”. En el más convencional aparece sentada con la mirada baja y un enfoque muy nítido de sus vestidos y adornos. Entre los retratos masculinos abundan personajes del panorama cultural y artístico que, con frecuencia, formaban parte de su círculo de amigos. No os perdáis al escritor Henry Taylor, al poeta Alfred Tennyson o al crítico William Michael Rosetti .

Pero como era una devota cristiana sus fotografías también reflejan sus creencias religiosas, pretendía que elevaran el espíritu y resultaran moralmente instructivas. Además de las recreaciones de la historia sagrada como “La sombra de la cruz” son famosas sus bellísimas Madonnas .

Otro de sus temas favoritos son las Fantasías con efecto pictórico inspiradas en el Renacimiento:“Santa Cecilia a la manera de Rafael” o “Una sibila a la manera de Miguel Ángel”. Me fascina la escena de “¿Si o no?”. Es una clásica composición triangular en la que las dos mujeres bellamente ataviadas entrelazan sus manos sujetando una carta, presumiblemente una propuesta de matrimonio, que es la fuente de su dilema.


En febrero de 1866 Julia Margaret hace una serie de fotografías con las que pretende: “electrizar de placer y sorprender al mundo”. Había comenzado a trabajar con una cámara de mayor tamaño con la que hace primeros planos en un formato más grande. Entre sus mejores ejemplos están una hipnótica “Julia Jackson” esculpida por las luces y las sombras o la dulce “Beatrice” con turbante blanco que recuerda al retrato de Guido Reni. 

Su amigo Henry Cole le da la oportunidad de exponer en el South Kensington Museum que dirigía:  “… gracias a su generoso préstamo de esas dos salas es probable que ahora consiga fortuna además de fama” Esto supone un cambio en su carrera, Cameron deja de ser un amateur y aspira a convertirse en una profesional que persigue aprobación artística pero también  éxito comercial. De esta etapa hay retratos soberbios como el de “Mrs Herbert Duckworth” como una belleza prerrafaelita o el solemne “Charles Darwin”.

No hemos hablado de la técnica pero es evidente que el aire poético de muchas de las fotos se debe a su falta de nitidez, parece que estén mal enfocadas. ¿ Es un hecho fortuito o algo buscado? Parece que al principio fue casual pero Julia Margaret pronto convirtió sus descuidos técnicos en aciertos estéticos. Esto le valió la crítica de sus colegas que no entendían por qué dejaba visibles las huellas del proceso. Las manchas, los rasguños o los efectos borrosos dan a obras como“Il Penseroso”  o “Iolande y Floss” un efecto casi fantasmagórico.

Al final de la exposición hay un espacio dedicado a fotógrafos  contemporáneos como Edward Fox, John Murray o Lady Clementina Hawarden. A su lado Cameron aparece como un espíritu libre y transgresor. Su carácter intuitivo e innovador la llevó a producir una obra original, dotada de una enorme modernidad que escapa a su tiempo. La fuerza de sus retratos, su capacidad para expresar sentimientos y emociones hace que sus imágenes nos sigan cautivando.

MARÍA VERA
 

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He sido siempre una apasionada del mundo del arte, me recuerdo adolescente comprándome en el kiosko unos coleccionables sobre museos del mundo que todavía conservo en casa. Cuando me licencié en la facultad me dediqué al arte moderno,  centrándome en Dalí, protagonista de mi tesis y de alguna de mis publicaciones. Ahora, en este blog, me apetece compartir con vosotros mis visitas a  las más interesantes exposiciones de Madrid, a sus museos y sus galerías, y teneros al tanto de la actualidad artística. ¿Os animáis a patear la ciudad conmigo?

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