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Héroes de nuestro tiempo

22.12.2010 | 0 Comentarios
Marina 30 minutos
Voy al grano. El frame de esta semana corresponde a Marina San Millán, protagonista del reportaje de Treinta Minutos “Sin barreras en la mente”: Marina, 24 años, en su silla de ruedas, rodeada de gente en un vagón de metro.
 
 
Les cuento la historia de Marina: padece espina bífida, además de una hemiplejia que reduce considerablemente su capacidad de movimiento; sus ojos también están enfermos, por lo que su visión es muy reducida. Estas son las limitaciones físicas de Marina. Pero Marina es mucho más que eso, más que lo que su cuerpo, sus piernas, sus ojos, sus brazos, pueden o no pueden hacer. Porque Marina, al igual que el otro protagonista del reportaje, Cirilo Emba, ciego desde los 12 años a causa de unas cataratas no atajadas a tiempo, forma parte de lo que yo  considero -parafraseando el título de la célebre novela de Lérmontov- “los verdaderos héroes de nuestro tiempo”.
 
 
Porque, no nos engañemos, nuestro tiempo, nuestra era moderna, es un tiempo inclemente para aquellos que padecen alguna discapacidad. No se trata ya de eliminar las consabidas barreras arquitectónicas de las ciudades, de desprenderse de estereotipos y prejuicios del pasado, de concienciarse acerca de la necesidad de integración…; todo eso está muy bien, y, de hecho, es ese un camino imprescindible que todos los ciudadanos aún debemos transitar hasta llegar algún día a la igualdad real.
 
 
Hablo de otra cosa. Cuando digo que nuestro tiempo, nuestro clima social, es una era hostil con los discapacitados, me refiero a que son precisamente esas personas, los discapacitados, quienes afrontan el heroico reto de defender, de exponer con dignidad la imperfección física de sus cuerpos en medio de una sinfonía de voces y gritos, en medio de un ejército infinito de ojos que valoran la armonía del rostro, la gracilidad del movimiento y la perfección de las líneas de la carne como únicas monedas de cambio.
 
 
Se ha dicho tantas veces que hasta resulta aburrido repetirlo: de todo ello echamos la culpa a la publicidad, a la televisión, al cine, a la moda, a la música de consumo, que nos venden iconos estéticos, que promueven cánones de belleza universal que no perdonan, no ya el defecto de fábrica, sino la simple arruga en la piel. Físicamente debemos ser perfectos, aun a la fuerza: debemos ser intolerantes con el sobrepeso, por estética, por buen gusto; debemos tener salud eterna aún a costa de nuestra felicidad; debemos beber esto o aquello, o no beberlo, por nuestro bien, por el tuyo, por el mío, por el de todos; debemos, debemos, ¡debemos!
Es la nuestra una cultura devastadora con aquello que representa la libertad y la diferencia en el aspecto exterior, extenuante con el menor descuido en la apariencia de la piel, cruel hasta la nausea con el defecto en la forma, exterminadora con la sencillez de lo natural.
 
 
Les hablaba antes de héroes.
 
 
Los héroes, para mí -se lo digo de corazón y sin retórica barata- son aquellas personas admirables, como Marina, como Cirilo, protagonistas de nuestro reportaje, que afrontan los problemas, que luchan, que reivindican, que tienen esperanza; gentes que, a pesar de su discapacidad, de la ausencia de tal o cual sentido físico, de la diferencia de sus cuerpos respecto a los estándares de las otras personas, a pesar de la espina bífida, de la tetraplejia, de la ceguera, se levantan por la mañana y salen a la calle para dar la cara, para decirles a todos y a todas que son ellos mismos, que no se avergüenzan, que no se arrepienten de ser como son, de ser hombres y mujeres de carne y hueso, de verdad, de ganarse el pan en silla de ruedas, de recorrer el mundo en silla de ruedas, aunque a veces el mundo entero se convierta en una interminable cuesta arriba precisamente para aquellos que en silla de ruedas lo transitan.
 
 
En un momento determinado del reportaje “Sin barreras en la mente”, Marina San Millán dice que cuando cada día sale a la calle con su silla, no sólo lo hace por únicamente por ella misma, por vivir su vida, por ser autónoma; afirma Marina que lo hace también por ser visible ante los ciudadanos que no tienen discapacidad, por existir en un entorno social que, cuando ve algo que no quiere ver, automáticamente, mira hacia otro lado.  
 
 
A mi esa me parece la verdadera rebeldía, la verdadera defensa de la singularidad, la verdadera heroicidad de nuestro tiempo.
 
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Blog J.M. Albelda

Desde 1992 ha desempeñado su actividad profesional como periodista en la Cadena SER, Onda Madrid y Televisión Española. En 1994 comienza a trabajar en Telemadrid en el programa de reportajes El Semanal. Posteriormente estuvo en Panorama de Actualidad y en la sección de local. En 1997 comenzó a formar parte del equipo de redacción de Treinta Minutos, programa que dirige desde el año 2001, desde donde ha elaborado también especiales informativos documentales. Durante su actividad profesional ha obtenido los galardones Premio Ejército del Aire, Tiflos, Antena de Plata y Premio de Periodismo de la Fundación de Víctimas del Terrorismo.

 

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