Feliciano, el dios romano

30.06.2011 | 0 Comentarios
feliciano dios romano

En los últimos días, el protagonismo en el torneo de Wimbledon (www.wimbledon.com) se lo ha llevado Murray. Pero no Andy, el tenista escocés, número 4 del ránking mundial, sino Judy, su madre, que es la de la foto. La buena mujer se ha pasado el torneo cantando a los cuatro vientos su admiración por Feliciano López. Pero no por su tenis, sino por su anatomía. En su perfil de Twitter, Judy hizo comentarios como “Deliciano” —obvio juego de palabras—, “Oooooooooh, qué guapo estás, como siempre, creo que voy a necesitar un Valium” o “Un auténtico festín de Feli en Wimbledon, demasiado para el cuerpo”.

Caprichos del destino, Feliciano quedó emparejado con Andy Murray en cuartos de final. Murray andaba mosqueado e incómodo —quién no lo estaría—, pero su madre seguía erre que erre. La víspera del partido, más declaraciones, esta vez a la televisión: “Es un dios romano, hace poco estuve en Roma y vi las estatuas de los dioses; creo que la de Feliciano se encontraba entre ellas”.

Claro, llegó el partido y Murray, que había declarado minutos antes que “no sé a quién animará mi madre”, molió a palos al toledano. Y cada vez que ganaba un punto miraba al español como diciendo: “Esto es por lo de mi madre.” El público rugía en apoyo al ultrajado ídolo local. Y Feli allí estaba, en medio del huracán, ante un rival muy cabreado. Qué culpa tiene él de ser la versión toledana de Apolo.

Murray ganó por la vía rápida, y ahora se enfrentará a Rafa Nadal en semifinales. Esperemos que a Judy no le de ahora por loar los bíceps de Nadal y calentar el ambiente.
Otro tema candente es la nacionalización del jugador de baloncesto Serge Ibaka (www.sergeibaka.com), que está preseleccionado para formar parte de nuestra selección en el Europeo que se disputa en Lituania este verano. ¿Tiene sentido nacionalizarle?

Veamos, Ibaka es congoleño, nació y creció en el Congo. A los 17 años se vino a España y estuvo tres años —jugó dos temporadas en el Hospitalet y una en el Manresa— y a los 20 se fue a la NBA, donde se ha convertido en un jugadorazo. Pero posiblemente hace falta algo más que haberse pasado un tiempo en España para conseguir la nacionalidad y defender la camiseta de la selección, por muy bueno que sea el tío éste, que lo es [podéis comprobarlo en el vídeo www.youtube.com/watch?v=DT0GGbPyPuo].



En el tema de las nacionalizaciones, las cosas no son blancas o negras —Ibaka es negro, pero no me refiero a eso—, es decir, que hay casos y casos. No es lo mismo un niño africano que venga a España con 10 años, acogido por una familia española, que eche raíces aquí, que se desarrolle deportivamente apoyado por una federación local y que a los 18 o 19 años decida competir por España, que una persona a la que nuestro país le pilló de paso.

En definitiva, que para ser internacional español creo que son indispensables tres requisitos: hablar español con fluidez, valorar nuestro principal valor cultural —la tortilla de patatas— y saber dónde está Cuenca. Y no sé si Ibaka cumple.

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