Palabra de meteo

Febrerillo el loco

31.01.2012 | 0 Comentarios

El mes que estrenamos tiene posibilidades de arreglar un invierno que muchos ya dan por amortizado

Estos días tenemos la sensación de que el invierno se nos escapa sin habernos dejado nada destacable. Cunde el desánimo entre los profesionales de la información meteorológica, pero también entre los aficionados, los agricultores y los ciudadanos que, simplemente, desean que cada estación se comporte de acuerdo a unos rasgos climáticos determinados. El bimestre diciembre - enero nos deja un pésimo balance en cuanto a precipitaciones se refiere, pues no ha llovido ni el 25% de lo que es habitual. Si extendemos el análisis al principio del año hidrológico, en septiembre, comprobamos cómo su carácter oscila entre moderadamente seco y muy seco en toda la región. Un dato nefasto si tenemos en cuenta que este balance, a día de hoy, todavía no incluye los datos de enero, dado que éste no ha concluido.

Índice de precipitación estandarizado - Diciembre 2011
Índice de precipitación estandarizado - Diciembre 2011

El desánimo no viene sólo de la escasez de precipitaciones. Otro denominador común de este periodo está siendo el carácter elevado de las temperaturas, que en enero pueden alcanzar una desviación media superior a los 3ºC con respecto al estándar climático. Un carácter cálido que será todavía más abultado a la hora de las máximas, con muchos días por encima de los 16ºC en el llano de la región; muy lejos de los 10 que, de media, deberíamos tener. Si unimos la falta de precipitaciones con el carácter elevado de las temperaturas, la conclusión parece obvia: no hay nieve en las montañas, no hay deshielo primaveral y, en definitiva, no hay garantías de que el próximo verano vayamos a tener agua suficiente para el abastecimiento. A todo ello hay que unir el hecho de que en las últimas semanas ya está siendo preciso recurrir al agua embalsada para la agricultura, dado que es ahora cuando el cereal comienza a germinar. Se trata de un cultivo de secano que se desarrolla habitualmente gracias a la humedad que acumula el suelo en este periodo. Este año sin embargo está siendo necesario recurrir al regadío allí donde es posible. Donde no, sencillamente, este año no nacerá el cereal.

Pero dentro de este contexto casi catastrofista que dibujamos, aún hay tiempo para la esperanza. Pues aunque ya hemos superado los días climáticamente más fríos del año (del 7 al 15 de enero en la ciudad de Madrid), lo cierto es que febrero aún puede deparar muchas alegrías en forma de fríos, lluvias y nevadas. El refranero meteorológico es riquísimo, y casi siempre atinado a la hora de definir los meses. Y a febrerillo es, según el refranero español, el loco. Aquél que lo mismo puede dejarte temperaturas primaverales que heladas históricas. Este carácter variable que generalmente presenta febrero viene marcado por dos factores: por un lado, en febrero crecen los días y el sol aporta más energía a la superficie del hemisferio norte. Por lo tanto, en una situación anticiclónica es previsible que las heladas vayan siendo progresivamente más débiles y las temperaturas, a mediodía, más agradables. Sin embargo, febrero también es un mes potencialmente frío en el que en muchos puntos del hemisferio norte es de noche permanentemente. De ahí que sean factibles los desalojos de aire frío que, de producirse, pueden ser tan intensos o más que los de enero. De media, febrero tiene los mismos días de nieve que enero en Madrid capital (1), menos días despejados (6) y precipitaciones similares (35mm). La temperatura media es superior, pero la diferencia no es tan abultada como la que existe por ejemplo entre febrero y marzo, un mes éste último que suele definirse ya por características más bien primaverales en nuestra región, a pesar de pertenecer astronómicamente al invierno.

Febrero ha dejado numerosos hitos para la meteorología, entre los que se encuentra la gran invernada de febrero de 1956, definida como monumental por los periódicos de la época. Centrándonos en la ciudad de Madrid, aquél febrero dejó una temperatura media de 1,9ºC, 6 grados más fría que la media histórica. Febrero de 1956 dejó además una de las temperaturas mínimas más bajas registradas jamás en el centro de Madrid: hasta 9,1 grados negativos llegó a marcar la estación del parque de El Retiro, muy cerca de los 10 bajo cero registrados el 16 de enero de 1945, la temperatura mínima histórica de la ciudad de Madrid. La nieve en aquella ocasión no fue muy abundante en la ciudad, dado que la situación fue eminentemente seca en el centro. En Valencia, sin embargo, el temporal dejó 30 centímetros de nieve.

Febrero también se caracteriza por haber dejado el mayor número de nevadas históricas en la ciudad de Madrid. Considerando éstas como aquéllas que superan los 15 centímetros de espesor, febrero se lleva la palma con seis situaciones en los últimos cien años. La más notable, la nevada de febrero de 1907, cuando se llegaron a medir hasta 50 centímetros de nieve en algunos barrios del noroeste de la ciudad. Esa nevada se encuentra entre las tres o cuatro más importantes de las que se tiene constancia. Nevadas destacables se produjeron también en febrero de 1935, 1963, 1965 y 1984. La más reciente, la nevada de febrero de 2005, dejó más de 15 centímetros en muchas zonas de la capital. En total, seis grandes nevadas en febrero, frente a las cuatro de diciembre o de enero, y muy lejos de los registros de noviembre y marzo, con dos y una gran nevada respectivamente.

Mapa de temperaturas a 850 hPa el 12 de febrero de 1956
Mapa de temperaturas a 850 hPa el 12 de febrero de 1956

En los últimos días, son varias las voces autorizadas que apuntan a un febrero más frío de lo normal. Dada la evolución de la configuración atmosférica en los últimos días, podemos prever que la estabilidad absoluta de los últimos meses nos ha abandonado, y se abre la puerta a posibles invasiones de aire frío continentales. Los meteogramas recientes así lo atestiguan, con numerosas evoluciones muy por debajo de los registros climáticos.

Meteograma para Madrid del 27 de enero de 2012
Meteograma para Madrid del 27 de enero de 2012

La fiabilidad de estos productos meteorológicos es muy limitada. Pero lo cierto es que, como hemos explicado, febrerillo el loco tiene enormes posibilidades de dejarnos situaciones frías. Es una esperanza, un deseo, y una necesidad. Es una posibilidad real a la que agarrarnos y, sobre todo, es un sueño. Y eso es gratis.

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