La torre del alquimista

Eros y Psique

29.11.2010 | 0 Comentarios
eros y psique
Paseando por la parte alta de la bella ciudad lisboeta, llego a la conocida cafetería “La brasileira”. Sentado en su terraza, al lado del busto de Pessoa, vienen a mi memoria sus versos sobre “Eros y Psique”, mientras observo complaciente el paso de dos enamorados bendecidos por las caricias de los rayos solares.
 
 “Cuenta la leyenda que dormía
Una Princesa encantada
A quien sólo despertaría
Un Infante que vendría
De más allá del muro del camino”
 
Que gran poder el del amor, capaz de despertarnos a otras realidades. Eros, el amor, y Psique, La amada. ¿Será casualidad, o causalidad, que Psique sea el nombre elegido para la amada?. Psique es el nombre que los latinos le dan al alma, a la mente. A mi cabeza vienen los libros cuarto, quinto y sexto, de “El asno de Oro”, de Apuleyo (s. II después de Cristo). Allí se narra por primera vez la hermosa leyenda de los amores de Eros, con la hermosa mortal Psique. Otra vez ese nombre.
 
“Dedícate, mejor, a honrar con tus súplicas a Cupido (forma latina de llamar a eros), el mas grande de todos los dioses, y, como es un joven delicado y sensual, gánatelo con tu complaciente sumisión.”
 
Espero que no me esté leyendo ninguna feminista radical y me exhiba en los libelos, acusado de machista recalcitrante, por citar a Apuleyo y su fórmula “complaciente sumisión”. Aunque aquí Apuleyo, tal vez, se refiera más a una actitud interna de acercarse al dios que a una forma de conducta entre sexos.
 
Sigamos después de esta temerosa digresión.
 
Ya los eruditos nos avisan del papel de Beatriz, como alegoría del conocimiento para Dante en “la divina comedia”. El otro día, mencionábamos a Polífilo (el que ama a Polia, la sabiduría) en el blog dedicado a “otros jardines (2)).
 
Así pues, la fuerza de Eros despierta a psique, el alma. El joven hermoso dispara con su arco las flechas que inflaman el corazón. La transformación del alma por medio del amor.
 
¿Amor místico? ¿Amor sensual?
 
En La India, entre los seguidores de Shiva, otro joven y hermoso dios, Kamaveda, también con arco y flechas, inflama a los amantes.
 
Arco y flechas, también simbolizados con la fuente, circular con el surtidor en medio, de la que emana el agua de la sabiduría. El lingam,la flecha, atributo de shiva, y el Yoni, el arco, atributo femenino de Parvati. Mujer de shiva. Elementos estos que tanto escandalizan a los castos occidentales cuando visitando la india se encuentran en los templos el falo (lingam) y la vagina (yoni).
 
“Saludo al verdadero Shiva Lingam
el cual es adorado por la multitud de Dioses
con pensamientos verdaderos llenos de fe y devoción
el cual su esplendor parece millones de soles”
 
(Extraido del LINGASHTAKAM)

 
Hermosas conexiones que expresan una misma realidad. Símbolos coincidentes que nos hablan de que mas allá de las distancias entre los pueblos, existen elementos comunes. Y nos sugieren espacios que se entremezclan.
 
Claro está, que para la cultura Sivaista, la energía sexual debe ponerse en marcha para que por medio de esta, la Kundalini, representada iconograficamente como una serpiente, produzca la iluminación en el Tantra Yoga.
 
Estas conexiones y otros temas reflexionaba en mi tranquila tarde lisboeta.
 
Casualidad, causalidad... Eros/Kamaveda... ¿Vd. Que opina querido lector?... ¿divagaciones sin fundamento?
 
Un saludo desde la torre del alquimista.
 
Antonio Elegido
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Antonio Elegido González-Quevedo, el "profesor" del programa "Cifras y Letras". Lector infatigable de los clásicos. Viajero. Humanista. Amigo del Quijote.

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