Por el amor de Dior

El vecino del quinto

24.01.2011 | 9 Comentarios
vecinodelquinto

Atención a los lectores masculinos: antes de leer este post quiero advertiros de que esta entrada de blog VA A DOLER, así que el que no quiera enfrentarse a la cruda realidad, que cierre el navegador de Internet.

Pues eso, no me voy a entretener en más prólogos ni introducciones, que luego os quejáis de que hago posts interminables.

En el día de hoy quisiera plantear un tema muy peliagudo sobre las relaciones entre señoras y señores, a raíz de una experiencia que he vivido en los últimos tiempos y que me ha hecho recordar una charla de formación que recibí hace ya algunos años sobre el tema que quiero desarrollar.

A  aquella conferencia,  un poco informal, vino un experto psicólogo cargado de sentido del humor y de sentido común para hablar de las dificultades de comunicación entre los mozos y las mozas, sobre todo en relaciones muy estables o dentro del propio matrimonio.

Yo por aquellas épocas estaba muy enfrascada en estudiar el comportamiento parejil de un modo muy técnico y riguroso para prevenir “rotos emocionales” en un futuro y me apuntaba a todas las charlas, cursos y seminarios que tuvieran que ver sobre la pareja o incluso sobre la educación de los hijos (que no tengo) por si algún día me veía en semejante situación.

Y yo pensé que  si la gente se tira la vida haciendo MBAS, carreras, postgrados, formación contínua  en todo tipo de disciplinas “útiles” para el mercado laboral, ¿por qué no hacer un “doctorado superior no homologado” en ciencias del amor y el desamor para conocer a fondo la esfera más íntima e importante de la persona?

Y ahí que estaba yo en aquella charla, una de tantas, pero que se me quedó grabadísima en la cabezota por muchas razones, sobre todo por la abrumadora teoría cósmica del “Vecino del Quinto”.

Me quedé un poco perpleja por el título de la conferencia, sobre todo porque vivo en un bloque que sólo tiene tres alturas y prejuzgué que no podría aplicar el caso práctico a mi propia vida al carecer mi edificio de planta quinta, pero luego me dí cuenta que la planificación urbanística de mi barrio no era determinante para el tema que nos ocupaba.

La frase que dio comienzo a  aquella disertación plagada humor y mucho sentido común fue la siguiente:

“Señores, los tiempos han cambiado y TODO lo que ustedes NO hagan por sus SEÑORAS,  lo rematará el vecino del quinto”.

¡Toma ya! ¡Un hombre echándoles la bronca a sus propios congéneres! ¡Con lo corporativistas que son! Me quedé literalmente muerta al oír semejante introducción.

De siempre, las mujeres hemos temido que nuestros mozos se enamoriscaran a nuestras espaldas y fuéramos dejadas por las compañeras de trabajo, o por una terrible buscona durante las noches de copas entre amigos, o por una azafata monérrima  en un congreso de “Entrepreneurship and Business Fronterjander Gromenagüer in the New Economy” o que tuvieran una aventura con la pelandrusca que coincide a la misma hora en el gimnasio medio desnuda justo cuando tu hombre va a hacer un ratito de bici elíptica  o peor aún, con esa amiga de toda la vida, que le da tanta lástima cada vez que va al pueblo y le cuenta sus penas “y no puede dejarla tirada porque lo está pasando fatal la muchacha”.

Bullshit. No podemos evitarlo, ni podemos controlarlo y lo peor:  ha sido, es y seguirá siendo así. Es ley de vida y el hombre es así.

Sin embargo, desde hace unos años (yo diría desde que se murió el Generalísimo, por poner una fecha) en la que ELLOS son los que empiezan a tener MIEDITO de que a nosotras nos puedan suceder “expedientes X” igual que a ellos. Sí, sí, si…. Miedito de verdad…

Ahora las señoras tenemos compañeros de trabajo estupendérrimos, tenemos admiradores en las redes sociales, tenemos planes y socializamos en entornos propios, viajamos un montón, resultamos interesantes por nuestras cabezas privilegiadas y sobre todo, tenemos capacidad de elegir con quién queremos construir un proyecto de vida sin tener que “aguantar la suerte que nos ha tocado” sólo porque somos mujeres.

 ¡Queridas! ¡Por fin tenemos derecho a optar al BIG DEAL en nuestra vida personal! ¿Os dais cuenta?

Supongo que mucha gente estará pensando que me he vuelto progre o una feminista bibianaaidísta, pero nada más lejos de la realidad, sobre todo porque no era una mujer la que estaba cantándoles las cuarenta al aforo. Era “uno de los suyos”

Y es que el ponente de aquella charla tenía toda la razón… SEÑORES despierten de su cómoda masculinidad y dejadez propia de la educación de épocas anteriores, porque sus SEÑORAS tienen derecho a mandarles a Parla- como poco- si ustedes no se ponen a la altura que se merece su parienta.

DURO DE OIR ¿EH, MUCHACHOS VALIENTES?

Porque querer a una mujer no sólo es “estar por estar” y decir esa cutre-frase de  “se supone que si estoy contigo, es porque te quiero y con eso basta”.  ¡Pues no!Aquí no se supone nada queridos. Y al que suponga de más, que esté muy atento al vecino del quinto que ya se encargará de demostrar interés,  sin lugar a dudas y con hechos contundentes  en lugar de exigir a que la “moza” sea Rappel y tenga que conformarse con “suposiciones” baratas.

Porque querer a una mujer es interesarse por sus gustos y sorprenderla con aquellas cosas que “ella” te hace saber y que no retienes porque “total, pa qué, si ya con estar ya tiene que presuponer que la quiero”…. Ayyyy, muchacho, reza para que el vecino del quinto no se haya fijado en que tu moza va todos los días a clase de pintura y le proponga “inocentemente” acompañarla a esa exposición de cuadros a la que tanto te has negado a ir porque “el arte conceptual” es una mamarrachada de acuerdo con esa sensibilidad de cromagnon que te caracteriza.

Porque querer a una mujer es escuchar y hacerlo  con interés. Ella no habla porque tiene diarrea mental o porque  le falta la neurona reguladora del silencio. Así que préstale atención aunque te esté contando las últimas novedades que han llegado a Zara Home y házla sentir que es lo más interesante que te han contado ese día… no sea que el vecino del quinto sea un experto en  decoración y empiecen a aparecer regalitos de Becara o aún peor, de Crate and Barrel desde USA en tu hogar  sin aparente explicación.

Querer a una mujer es hacerla sentir más guapa  que Gisele Bundchen, más deseada que Megan Fox o que es el ser humano más divertido del mundo por delante de Patricia Conde. Aunque tu moza tenga celulitis, lorzas, granos y una mala leche del quince, tienes que hacerla ver como la mujer más especial y única que ha pisado la tierra y demostrárselo. No sea que el vecino del quinto  sea tenga la virtud de atenuarle el mal carácter y le arranque más carcajadas o le saque más brillo en los ojos que tú.

Querer a una mujer es ser detallista. Sí, detallista. Lo siento. Hay cosas que son así. Si no os gusta que las señoras esperemos detalles, ingresad en un convento Cartujo y no salgáis con tías. Y con detalles no me refiero a cuestiones económicas. He dicho de-ta-lles, no regalos caros. Y aquí ya podéis pagaros un seminario de creatividad o lo que sea menester para desarrollar la capacidad de atención y gestión del detalle continuo porque hay vecinos del quinto que son unos auténticos artistas del tema y unos genios de la sorpresa, y lo peor es que saben que os tienen la partida ganada a los machos comunes. Ya podéis poneros a pedir ayuda a las amigas y hermanas de vuestras mozas para desengrasar la maquinaria de la creatividad…

Y no me quiero extender demasiado para no provocaros un ataque de pánico masivo. No empecéis a hiperventilar (de momento)  porque en el fondo, la mujer sigue teniendo una conciencia del deber conyugal y de la fidelidad a la pareja superior a la del hombre a pesar de los “vecinos del quinto”.

 Sin embargo, es importante que no perdáis de vista una realidad:  el derecho a cambiar de novio o de terminar con una relación no gratificante es COMPLETAMENTE LÍCITA. Y los vecinos del quinto son muy buenos para abrir los ojos al personal femenino y dar esa “wake-up call” cuando no os comportáis a la altura.

Queridos señores míos, empiecen a perfeccionarse en el terreno de los sentimientos, a desarrollar una creatividad  constructiva y a cultivar una esfera afectiva sólida para ser unos hombres de los pies a la cabeza y de calidad humana “Premium” para no dejar escapar a la gran mujer que tienen a su lado.

Porque vecinos del quinto, haberlos, háilos hasta en la cola del Caprabo…. Y están dispuestos a darlo todo para socorrer a esa dama atrapada en una relación infeliz y con la que sueñan  en convertirlas algún día en la mujer de su vida.

 

  • Buen artículo, me recuerda Dale Carnegie.
    23.02.2011 becker
  • Los vecinos del quinto cada vez están más preparados y ellos también saben de cursos de amor, así que Irene, este toque de atención creo que no viene nada mal, porque la tentación vive arriba. Creo que nosotras tampoco debemos relajarnos y estar atentas también a nuestras parejas, que también hay vecinas en el quito....;)
    27.01.2011 Ali
  • DE VA POR USTEDES AL VECINO DEL QUINTO ¿Pero qué te ha pasado doña Irene? Eso si que es una de cal y otra de arena (jaja). Pobreticos mios, no creo que nos merezcamos eso... un saludo y de todas formas felicidades por tu artículo
    08.02.2011 ATOJA
  • Si querida Ali, buen lapsus mentis, hay muuuchas vecinas del "quito" sobre todo del quito.... Como bien dice el refrán el que no corre... Saludos al foro.
    27.01.2011 chowk
  • Hello, yo me creía una ONG del Amor, hasta que leí este artículo. ¡Rats! me dije, ¿necesitaré algún curso de perfeccionamiento? Señora periodista, ¿nos informaría usted sobre los lugares donde se imparten tan ilustrativos cursos? Tengo que reconocer que mi labor en las tierras de Albión es francamente efectiva pero la vida moderna exige una puesta al dia mas eficaz. Me gustaría extender mi altruísmo mas allá de los bosques de Sherwood, es mas: pasarme al Continente y extender mis bondades en su parte meridional. Tengo entendido que en dichos paises los antaño "latin lovers" que tanto encandilaban a mis compatriotas, han decaido ante la acometida feminista que promueven esos viragos nacidos al amparo del "curioso" gobierno que tienen. Much better, asi las que no encajen en los esquemas sucia-listas apreciarán las cualidades de un gentleman del boscaje inglés. Avíseme que voy.......
    25.01.2011 Pepindelosbosques
  • Viva Irene!!! De veras que conozco unos cuantos "vecinos del quinto piso" y que son buenos amigos mios. Me gustaría que mas mozas se fijaran en ellos. Por ahora solo les toca observar cómo otras le dan su preciado tiempo a quienes no les hacen caso o simplemente están por que piensan que ellas "ya saben" y cualquiera demostración está overrated. Es muy cierto no es el dinero pues muchos detalles que a nosotras nos gustan no cuestan pero es que ni un penique. Que dejen de dormirse en sus laureles del orgullo y que dejen de pensar que son la última Coca-Cola del desierto pues siempre estara alguien listo para "robarse el mandado" como dicen en mi país.
    25.01.2011 celeste022080@gmail.com
  • Me gusta la presión sobre los hombres por sus vecinos, No me parece algo tan amenazante o doloroso, me sorprende que sea planteable en gente con principios sentimentales. Primero habría que hablarlo, dejarlo y luego, si no ha funcionado, fontanero, vecino, surfer o cualquier otra fantasia, En todo caso, creo que que un mundo darwinianio, de free market, la oferta de vecinos del quinto -anuncio coca cola light- escasea, por tanto danimarket esta cómodo y el marido/novio actúa como actúa. Los números los ha publicado facebook en Madrid 1 hombre cada 3 mujeres solteras.
    25.01.2011 Domino
  • Querido danimarket: Me alegro de que le haya gustado, sobre todo siendo usted otro ejemplar de su "especie" masculina. Sin embargo creo que no ha captado bien el concepto del "vecino del quinto". No se trata de un justiciero vengador machista que trata de aprovecharse de las nenas que lo están pasando mal en su relación. Nada de eso. Simplemente se trata de despertar las conciencias de las parejas masculinas para que se esfuercen por darlo todo por su mujer o novia porque ahora las señoras tenemos capacidad de elegir y cambiar si nuestro "significant other" no está a a la altura. Reflexione sobre esta breve ampliación del tema...
    24.01.2011 PorelamordeDior
  • Interesante tu post, no hay pega ninguna. Yo más que sentirme amenazado o dolido, creo que he visto una oportunidad. Me he tomado la libertad de anotarme tus indicaciones/consejos y me he hecho un 'Road Map' de excelencia en el trato a las señoras. Pero cuando alcance dicho nivel de Cum Laude, como carezco de pareja, no se si sería mejor posicionarme en el mercado como ese 'vecino del quinto', porque aunque tenga un comportamiento ejemplar como pareja (si la tuviese), prefiero convertirme en ese destello de luz al final del camino para muchas pobres insatisfechas y pasar a ser así, un justiciero del amor o libertador de la mediocridad para las señoras. ¿Qué le parece?
    24.01.2011 danimarket
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