La Brújula de la Salud

El SIDA no se contagia. El SIDA se transmite

02.12.2010 | 0 Comentarios
Quierete
Después de casi treinta años las cosas han mejorado espectacularmente en torno al Sida, sobre todo en cuanto a los avances en el tratamiento se refiere, consiguiendo que poco a poco se vaya convirtiendo en una “enfermedad crónica”, aunque solo sea en los países más ricos y desarrollados, mientras que en los países pobres continúa siendo una verdadera trampa mortal para quienes caen en sus redes como consecuencia de la mal entendida “globalización de la salud”. Sin embargo, cuando de la prevención se trata, parece que a todos nos cuesta modificar nuestras actitudes personales en la lucha contra una enfermedad de la que, si bien todavía nos falta mucho por conocer, sí sabemos cómo se transmite y como se puede evitar. Este año, el lema es claro y rotundo: “Quiérete, usa el preservativo y hazte la prueba del VIH”.
 
 
            A pesar de que sigamos leyendo y escuchando viejos y obsoletos titulares firmados por los primados de la Iglesia en relación a la falta de eficacia del preservativo, los profesionales sanitarios hemos de ser rotundos al asegurar que estos datos no tienen consistencia ni rigor científico alguno. Aunque parece que la Iglesia está tratando de cambiar este concepto, al menos tímidamente y tras las declaraciones del Papa Benedicto XVI en su libro “Luz de Vida”, cuando tolera el uso de preservativo en “situaciones excepcionales”. No cabe ninguna duda: la práctica de un sexo seguro gracias al adecuado uso del preservativo, es el modo más eficaz en la lucha contra esta pandemia, aunque la Conferencia Episcopal piense de modo diferente.
 
 
            Otra cuestión que conviene aclarar es que “el Sida no se contagia”, sino que “se transmite”. Si continuamos aceptando que en los distintos artículos de opinión, en los informativos, en los folletos educativos y programas divulgativos y en internet, siga apareciendo la palabra “contagio” cuando hablemos del Sida, estaremos confundiendo a la población, y lo que es más, estaremos contribuyendo, al menos indirectamente, a que siga existiendo esa estigmatización y rechazo social al que continuamos asistiendo lamentablemente desde los años ochenta; un claro rechazo no sólo al enfermo de Sida, sino también al portador del virus, y no sólo en la sociedad en general, sino también en el entorno laboral y en el seno de la propia familia. Y es que la palabra “contagio” siempre ha conllevado ese rechazo de la sociedad hacia el enfermo. Basta con recordar enfermedades realmente contagiosas como la peste, la viruela o la tuberculosis.
 
 
            Hagamos todos, profesionales sanitarios y de los medios de comunicación social, el esfuerzo de hablar de “transmisión”, pero recordando que no solo la vía sexual es la protagonista de esta historia, porque de este modo estaríamos olvidando la vía sanguínea a través del intercambio de jeringuillas en el mito de la drogadicción, o incluso la moderna práctica de los tatuajes y piercing que con tanta frecuencia se practican los jóvenes en lugares clandestinos buscando ahorrar unos pocos euros a cambio de poner en verdadero peligro su vida. El Sida es fundamentalmente una enfermedad de transmisión sanguínea, donde la práctica de un sexo sin protección es la forma más frecuente de adquirir la enfermedad, como consecuencia de las pequeñas erosiones de las mucosas que dejan abierta la puerta de entrada al virus.
 
 
            Y si se tiene alguna duda, tendremos que querernos un poco más y nos haremos la prueba del VIH: un análisis rápido, gratuito y confidencial. No hace falta presentar ni la tarjeta sanitaria ni el DNI y en poco más de 30 minutos tendremos el resultado. Si es positivo, nos aconsejarán acudir a un centro especializado para confirmar el diagnóstico y si es negativo, el resultado será definitivo.
            Demócrito, hace 2.500 años y sin conocer esta enfermedad, aseguraba que “la salud no depende de los dioses, sino de uno mismo”.
             
 
                                                                       Dr. Jesús Sánchez Martos
                                                                       Catedrático de Educación para la Salud
                                                                       Universidad Complutense de Madrid
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El Dr. Jesús Sánchez Martos es Enfermero y Médico de vocación con gran experiencia en clínica, investigación y docencia. En la actualidad es Catedrático de Educación para la Salud de la Universidad Complutense donde trata de transmitir sus experiencias a los alumnos de Enfermería, Fisioterapia, Podología, Medicina, Farmacia y Periodismo. Desde hace 23 años desarrolla una tarea divulgativa a favor del fomento de la salud y la prevención de la enfermedad en diversos medios de comunicación. En Telemadrid dirige el espacio "La Salud al Día" en el programa Buenos Días Madrid.

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