A los toros

El huevo o la gallina

15.03.2013 | 0 Comentarios
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No he podido confirmar si el Centro Europeo de Física Nuclear (CERN) con sede en Ginebra tiene previsto abandonar sus investigaciones sobre la materia para afanarse en descubrir qué fue antes si el huevo o la gallina.


Como tampoco me atrevo a afirmar quién ha sido el que ha dado origen a la controversia entre Espectáculos Taurinos de México (EMTSA), actual empresa que rige la plaza de toros de Aguascalientes, y el diestro español José Tomás.


Lo cierto es que uno (José Tomás) por medio de una nota de prensa manifiesta que: “Es José Tomás quien rompe las negociaciones con la empresa de la plaza de toros de Aguascalientes”. Y que: Los motivos para tomar esta decisión son el desinterés, la falta de voluntad y la informalidad mostrados por esta empresa. Estos tres aspectos -interés, voluntad y formalidad- son indispensables para la contratación de José Tomás, como saben las empresas que lo han contratado en estos años”. Las pocas empresas debería decir.


Es conocido el dicho de que “para sentenciar un pleito hay que escuchar las dos partes”, aunque en España haya alguna magistrada que no lo ponga en práctica y se deje manipular por lágrimas de cocodrilo de la parte contratante de la segunda parte.


Por ello, es bueno conocer la respuesta de la empresa hidrocálida, hecha pública dos días después: “El motivo único, por nuestra parte, de haber roto las negociaciones fueron las pretensiones económicas de José Tomás, que nos fueron comunicadas el 20 de febrero, consistentes en cobrar por una sola actuación $10 millones de pesos mexicanos libres de impuestos; lo cual significa un total para la empresa de $14,500,000 pesos, ya que la empresa tiene que pagarle al fisco mexicano el IVA y el impuesto sobre la renta. Lo que convertidos a dólares significa $1,148,305 USD”. Es decir, más de 840.000 Euros por una sola corrida.


Ofendida la empresa responde sobre el desinterés del que acusa el diestro español: “desde agosto entablamos pláticas con enorme entusiasmo para su contratación”. Sobre la falta de voluntad: “la empresa tuvo toda la voluntad y lo demostró en sus negociaciones con José Tomás. Lo que no tiene es la cantidad de dinero que pretende”. Y sobre la informalidad: “sin pretender ser arrogantes, el prestigio, solvencia y seriedad de nuestra empresa son reconocidas desde su fundación hace más de 40 años en el medio taurino del mundo”


Conocidas las cartas de ambas partes, no me corresponde dirimir sobre si la cantidad es mucha o poca. Cada cual valora su vida como considera oportuno. Como tampoco me corresponde hacerlo sobre si una empresa debe perder dinero para satisfacer las aspiraciones de uno de los alternates.


Por contra, y a diferencia de lo que piensa mi querido colega y compañero  José Luis Benlloch, yo sí considero que se debe analizar lo ocurrido sobre distintas hipótesis, pues si una parte se ha manifestado en una nota larga, la otra lo ha hecho a través de su escribidor Israel Vicente, experto en campañas bajo seudónimos varios en redes sociales que supongo me lloverá en los próximos días. Al haber hecho públicas las posturas, el análisis es obligado.


Lo primero es que mal aporte se hace a la Fiesta con semejantes formas de dar a conocer los diferentes puntos de vista. Si una empresa no quiere, un torero no tiene por qué obligar. Y si una empresa no puede, un torero no está obligado a aceptar las condiciones. Como tampoco a poner en entredicho las posibilidades económicas ofertadas.

Se ofrece, se sube, se contraoferta y si no se está de acuerdo adiós muy buenas. Porque si no, luego pasa lo que pasa. Y lo que pasa es que salen las cifras a relucir y aunque a los tomasistas les parecerá poco, a los millones de parados que hay en España y México les parecerá un escándalo.


Sobre la hipótesis de que hay jugadores de fútbol que ganan más, habría que sopesar si esa cifra la perciben en un día o a lo largo de la temporada. Sobre que si ganan mucho, habría que analizar si no compensa lo que tales jugadores ingresan por entradas al estadio y derechos de televisión para todo el mundo. Claro que los futbolistas se dejan televisar y José Tomas, sencillamente nones.


Por último, habría que valorar si en su contraoferta EMTSA no puede o no quiere subir por motivos de índole interna o porque es la excusa para no contratar. Lo que da pie igualmente a considerar si José Tomás no puede o no quiere bajar, sencillamente porque no quiere torear. A fin de cuentas éste sería un motivo de índole interna igualmente respetable sobre la hipótesis de que uno es tan válido como el otro. Claro que los tomasistas ya se encargarán no de refutar, tras reflexionar, cavilar o meditar, sino de insultar, tal como acostumbran en muchos casos.


Absurda controversia mientras la temporada sigue su cauce sin José Tomás en los carteles de Aguascalientes y, por ahora, en el resto de las plazas. Dilema al que el CERN debería dedicar más tiempo: ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina?
 

Miguel Ángel Moncholi

@mmoncholi

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Miguel Angel Moncholi es periodista taurino por afición y por vocación. Doctor en Ciencias de la Información y Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid, Técnico en Relaciones Públicas, Diplomado en Protocolo y Profesor universitario, es Editor de Información taurina en Telemadrid, por cuyo trabajo en éste y en otro medios, como la Cadena SER, Burladero.com y un largo etcétera, ha sido premiado con una “Antena de Oro de Radio y Televisión”, dos “Premios Ondas”, tres “Premios de la Academia de Televisión”, un premio “Guillermo Marconi” y tres premios “Cossío”. Pero, su mejor premio es el contacto diario con la vida.

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