Abre los ojos

El arte contemporáneo llega a Palacio

14.12.2015 | 0 Comentarios
Obras de arte contemporáneo en el Palacio Real

Hasta el 28 de febrero en el Palacio Real podemos visitar una magnífica selección de pinturas y esculturas que forman parte de las colecciones reales y que recorre el arte español desde los años cincuenta hasta nuestros días. Sin duda es una propuesta original porque es un espacio habitualmente vinculado a manifestaciones más clásicas.

Se exponen cuarenta y cuatro obras que forman un conjunto excepcional y, en gran parte, desconocido para el público. La muestra no está concebida con criterios estrictamente museísticos sino que se invita al espectador a valorar la configuración y evolución de este singular fondo artístico resultado del papel del estado como mecenas.

El comienzo de esta colección va inevitablemente unido a la incorporación de Rafael Canogar al Consejo de Patrimonio Nacional. Gracias a él y a su equipo se deciden las primeras adquisiciones de entre 1987 y 1990. Las ocho primeras salas están dedicadas a esta etapa. En las dos últimas podemos ver las conseguidas entre 2001 y  2006.

El recorrido empieza con cuadros de los años cincuenta que es cuando se intensifica  el debate sobre la modernidad artística y la abstracción. Al entrar nos recibe la “Columna” de Sempere, uno de los escasos ejemplos de escultura de  una colección básicamente pictórica. Hecha con noventa varillas de acero cromado en forma de Z, se convierten en un gigantesco móvil que refleja luces y proyecta sombras. Frente a ella hay dos obras de Luis Feito, empastados de negro y rojo y de blanco y negro, que son las más antiguas de toda la colección.

Pasamos a una gran sala donde están representados artistas del madrileño grupo El Paso como Manolo Millares cuyo enorme tríptico  “Objeto negro” cuelga junto a un cuadro de la época más matérica de Lucio Muñoz . Enfrente dos preciosos óleos de José Guerrero con enormes manchas negras que invaden violentamente los espacios amarillos o rojos y que se integran plenamente en el expresionismo abstracto. En la misma pared hay una escultura de aire totémico de Palazuelo y una pintura donde la composición de planos se despliega con aire nervioso. Antes de salir no os perdáis el “Retrato de Dora Maar” de Saura. 

 

A continuación los catalanes Hernández Pijuán, que nos recibe con un refrescante paisaje amarillo, y Ràfols Casamada nos hablan de la luz mediterránea que contrasta con las catedrales, mucho más sombrías, de Campano.

Más allá los signos y símbolos invaden la estancia; a veces son  delicados como en la fiesta de pueblo de Mompó y otras enormes y coloristas como en el cuadro de Ferrán García Sevilla. Pero me quedo con el espléndido Broto que podemos contemplar directamente o reflejado en el clásico espejo palaciego. Se llama “Privilegio B/4588” y en él, sobre un monumental fondo negro, se alzan enormes rascacielos atravesados por nubes bajo la luz de la luna. A su lado un enorme trazo amarillo,¿ quizá un lazo o un signo del infinito?

Seguimos avanzando y encontramos “Flor negro” de Sicilia una sintética representación de la dialéctica entre el fondo y la figura. Luego la gestual obra de Rafael Canogar  “Vestido de luces”. Y en la séptima sala un bellísimo cuadro blanco de Miquel Barceló en el que explora la luz y la transparencia y donde las gotas de agua parecen querer arrastrar la viscosa materia.

En el siguiente espacio se cierra el núcleo inicial de la colección, centrado en el informalismo y la abstracción, dando paso a obras más realistas. Algunas nos enseñan historias llenas de humor e ironía como los de Eduardo Arroyo. Otros esconden preocupaciones sociales o políticas como los de Genovés. “Ocultamientos” está lleno de siluetas negras que corren de derecha a izquierda bajo una neblina de degradado de colores que las hace más vulnerables. Muy diferentes son los dos cuadros de Soledad Sevilla que pertenecen a su serie de la Alhambra y que forman una especie de díptico, el día y la noche, del patio de los Arrayanes.

El bloque final de la exposición llena las dos últimas salas. Me encanta “Closing Down (Red)” de Darío Urzay cuyo punto de partida es una fotografía manipulada digitalmente que contrasta con el delicado Esteban Vicente con sus armoniosas manchas de color que flotan sobre un sereno fondo azul. Pero los ojos se me van hacia los tonos verdes del cuadro de Alberto Reguera representante de la abstracción lírica. Es un paisaje sugerido, casi interior, donde las aguas se mezclan con los cielos, donde todo fluye y hace desaparecer las barreras creando así un mundo flotante. Mucho más gestual es el cuadro de Ciria, cuyas manchas blancas y rojas sobre fondos terrosos nos devuelven a lo corpóreo. A su lado hay una escultura de volutas y espirales de Martín Chirino metáforas del aire, de la arena y de la sensualidad femenina.

Entramos en la sala final donde nos aguarda el realismo más poético de Carmen Laffón junto al más expresivo de Juan Barjola o Carlos Franco. Muy delicada es la escultura de Julio López Hernández “El sueño y la vigilia” en la que una joven duerme plácidamente recostada sobre otra que vela su descanso. Pero el cuadro central, que preside la sala, es un cartón para tapiz que se encargó a Guillermo Pérez Villalta con motivo del veinticinco aniversario de la Constitución titulado “Alegoría de la Paz”. Es una escena que recuerda las representaciones del paraíso terrenal. En el centro hay una fuente con el árbol del conocimiento, a un lado la mujer sentada representa la paz y al otro, el hombre que busca la sabiduría.

El círculo se cierra, vinculando modernidad y antigüedad, porque nada mejor que un tapiz contemporáneo para cerrar una colección que cuenta con soberbios ejemplos clásicos.
 

María Vera

 

 

(If you're a human, don't change the following field)
Your first name.
4 + 11 =
Para prevenir spam automático, por favor, resuelve esta pregunta de matemáticas.
arte70x80

He sido siempre una apasionada del mundo del arte, me recuerdo adolescente comprándome en el kiosko unos coleccionables sobre museos del mundo que todavía conservo en casa. Cuando me licencié en la facultad me dediqué al arte moderno,  centrándome en Dalí, protagonista de mi tesis y de alguna de mis publicaciones. Ahora, en este blog, me apetece compartir con vosotros mis visitas a  las más interesantes exposiciones de Madrid, a sus museos y sus galerías, y teneros al tanto de la actualidad artística. ¿Os animáis a patear la ciudad conmigo?

Artículos anteriores

La Encuesta

¿Podemos permitirnos mas tiempo sin Gobierno?
¿Podemos permitirnos mas tiempo sin Gobierno?
Si
63.3%
No
36.7%