Nos queda la música

El Agapo

05.05.2011 | 0 Comentarios
El mítico bar rockero el Agapo
Se podría escribir una historia de la música madrileña a través de las salas de conciertos y los locales que alimentaron la escena, hervideros de creatividad que han ido aglutinando su actividad  a través de sucesivas generaciones musicales.
 
Solo en los años 80, los años de la “movida”, resultan ineludibles “mitos” como el Rockola, El Penta, El Sol. O La Vía Láctea y el Agapo.
Hablemos del último. El “underground” madrileño de los últimos 80, la autenticidad rockera y el garajismo del foro no hubieran sido los mismos sin dicha sala. En activo de 1985 a 1994. A su cargo, algunos de los responsables de locales posteriores como Revólver o festivales como el Festimad.
 
En el Agapo nacieron y crecieron bandas como Los Enemigos, Sex Museum o Los Ronaldos… La escena musical malasañera al completo. 
Pero ¿fue así realmente o todo aquello ha ido creciendo en nuestra memoria y la cosa no era para tanto?
 
Este próximo domingo 8 mayo se celebra en la sala Rock Kitchen un festivalito llamado “Agapo Flashback Experience”. Con él se cierra la edición 2011 del Festimad y por él pasarán bandas (algunas resucitadas para la ocasión) como Los Enemigos, Sex Museum, Las Ruedas, Los Macana, la J Teixi Band, Glutamato Yé-Yé, La Uvi, Cañones y Mantequilla, Sex Tattoo, Ana Curra, Espasmódicos, Los Coronas, Los Nativos o Antonio Bartrina. Todos con el apoyo de la Agapo All Stars. 
 
Nos hemos puesto en contacto con unos cuantos amigos para que remuevan su memoria y opinen sobre el Agapo. Músicos, habituales, discjockeys, propietarios, groupies, borrachos, gorrones… De todo hay en esta pequeña encuesta. Solo cuatro preguntas para recordar el Agapo.
 
 
-Describe el AGAPO para alguien que no lo conociera 
 
Manolo Calderón (Malasaña himself): El garito más cutre pero con mas lustre que ha conocido el underground madrileño.
 
Luna: El club de rock'n'roll del Madrid de mediados de los 80, por donde pasaban y descargaban los mejores grupos del momento, leyendas vivas y, a la vez, servía de trampolín para otros grupos incipientes de todo el mundo. Era un bar de paso obligado donde se pinchaba la mejor música de Madrid.
 
Antonia Sole (habitual): Un sitio muy sucio y muy divertido, con la mejor colección de melenudos de Madrid y la mejor música.
 
Juan Carlos Gomi (Los Lolitas): Un garito que por fuera parecía pequeño pero dentro era muy grande. Carteles molones, barra esquinada, escenario canijo, luces cambiantes. No recuerdo los baños, por tanto, no deberían estar muy sucios. Y, sobre todo, un impresionante fondo musical adictivo. Lo incluía en las rutas para amigos guiris.
 
Patacho (Glutamato y mucho más): El Agapo era como un agujero negro que te engullía nada más atravesar sus puertas. La música ácida y garajera te perforaba los tímpanos, mientras combatías el calor reinante con una cerveza helada y compartías animadas charlas con un montón de amigos. En el Agapo todo el mundo se conocía y todos saludaban a todos. Si el Penta representaba el nacimiento de la Movida y La Vía Lactea fue la segunda parada, el Agapo fue el punto final. Allí pululaban los grupos de la última hornada de la movida: Enemigos, Ronaldos, Las Ruedas y lo que luego se llamaría El Sonido Malasaña: Pleasure Fuckers, Sex Musseum...
 
José Lanot (discjockey): La quintaesencia de garito, conciertos de grupos rockanroleros de todas las partes del mundo y música de primera hasta las cinco de la mañana.
 
Sol Alonso: Un local pequeño, perfecto para no perderse, discreto como el mejor refugio, y genial para terminar en Tribunal, una noche que siempre arrancaba en Malasaña.  Con el vecino bar “El palentino” aliado perfecto para seguir bebiendo. 
 
Lourdes: El lugar más cutre del mundo. Pero cerraba muy tarde y me invitaban a copas. Cuando había que pagarlas, eran muy baratas.
 
Santi Camuñas: Un bar de rock´n´roll crudo donde la música era muy importante, con actuaciones y una programación de discjockeys muy potentes toda la semana.
 
 
-¿Cuál es tu mejor recuerdo / anécdota relacionado con la sala? 
 
Manolo Calderón: Conocer a miles de músicos...Entre ellos a Noel Redding durante tres años bajista del grandísimo Jimmy Hendrix
 
Luna: Tengo muchas lagunas de toda esa etapa, pero guardo imágenes de Shane MacGowan borracho como una cuba, tumbado sobre las gradas del Agapo tras un concierto de The Pogues en Madrid y a los Agapo family intentando despertarlo para cerrar el local. O al bailaor Javier Barón bailando a Chuck Berry por bulerías.....

Antonia Sole: Entrar al baño era toda una aventura...ah! y los conciertos de grupos garajeros.
 
Juan Carlos Gomi: Estaban los chicos de Siniestro en el Palentino -cuando estaba Costas-, creo que en el 92 y publicaron "Ante todo mucha calma". La calle Pez estaba hasta arriba y en un arrebato fan me animé a hacer con Julián el playlist del concierto. Creo que no me hicieron mucho caso, pero después en el concierto en el Agapo algunas de mis ideas -u orden de canciones- se pusieron en práctica. Todavía guardo la entrada y el recuerdo de muchos colegas que se quedaron fuera. "Pringaos".
 
Patacho: Los recuerdos de esa época son tremendamente borrosos.Yo solía llegar tarde. Por esos días yo solía pinchar en sitios como el King Creole, la Vía Lactea o la Vaca Austera, y luego enfilaba mis pasos hacia el Agapo, así que mi principal recuerdo es salir del local siempre cuando la luna se había ido a dormir y llevar siempre puestas las gafas de sol.
 
José Lanot: El primer acústico que di en mi vida lo di allí.
 
Sol Alonso: Una noche, poco antes de su cierre, me entero de que tienen que pintarlo porque hay humedades. Ni corta ni perezosa, con permiso de los dueños, arranqué un pedazo de pared, mítica pared, y se la regalé a mi novio de entonces, que la conserva bien restaurada como un trofeo prehistórico. ¡Ay que mayores nos hemos hecho!
 
Lourdes: Es que era un sitio muy asqueroso, no era guay. Te vomitaban y te escupían, y siempre había gente muy tirada. Pero me invitaban a las copas.
 
Santi Camuñas: La visita de Camarón, que me llegó a cantar al oído
 
 
-¿Y el mejor concierto que vieras allí?
 
Manolo Calderón: Muchos, pero el de New Christs fue inolvidable…Y en cuanto a los españoles, Los Enemigos siempre lo daban todo.
 
Luna: Los Enemigos, Siniestro o Sex Museum siempre eran fabulosos sobre su escenario. Pata Negra fue memorable, Johnny Thunders pá que contarte, Joe King Carrasco, Hot Pants.....
 
Antonia Sole: Ex-Crocodyles, el grupo de mi amigo Juanma Riera y muchos conciertos más.
 
Juan Carlos Gomi: No sé...lo que estoy seguro es que llevaba una camisa de amebas, flequillo y patillas. El de Siniestro no estuvo mal pero creo que fue algún grupo de garaje tipo The Nomads o Los Sonics. Todavía tengo el taladro de los teclados en la cabeza. 
 
Patacho: Recuerdo los problemas para entrar a ver a Siniestro Total (el aforo del local era reducido para la gente que acudía siempre) y el descubrimiento que supuso para mí Pata Negra. Por cierto, me sorprendió gratamente la primera vez que escuché la canción "Me gustan las cerezas" interpretada por unos Ronaldos "menores de edad". Hoy es impensable.
 
José Lanot: Les Thugs.
 
Sol Alonso: Me encantó descubrir a los jovencísimos Ronaldos, y cualquiera de Los Enemigos 
 
Lourdes: Sex Museum. 
 
Santi Camuñas: Sobre todo, el concierto de Pata Negra.
 
 
-Echando la vista atrás ¿había realmente una escena Malasaña? ¿Qué tenía el Agapo que no tuvieran otras salas?
 
Manolo Calderón: Por supuesto que había escena malasañera, gracias a gente como Kike Turmix y Manolo Calderón (es decir yo mismo…) Y en esa escena cabía desde Sex Museum hasta Los Vancouvers. Pocos garitos había que cerrasen tan tarde y con esa música…Además no se admitía ni aditivos ni colorantes… Pura vida puro R&R.
 
Luna: Se movían bandas nuevas que recreaban un sonido garajero-punk a años luz de lo que nos vendían entonces los medios, la nueva ola y sus derivados.....Grupos jóvenes, frescos, con actitud que, en cierto modo, lo convirtieron en su templo y en el de todos. El Agapo cerraba muy tarde, el que más de Malasaña, podías entrar en las 10 de la noche y podías cerrarlo sin pestañear, allí te encontrabas  con todo lo que necesitabas para pasar un buen rato: buena música, buenos grupos en directo, copas, compañía,  sexo......qué más se podía pedir! Te ibas a casa más contenta que unas castañuelas.
 
Antonia Sole: Pues claro que sí, saliamos solo por malasaña, nos conocíamos todos, aunque sólo fuera de vista, y éramos "auténticos rockeros"… of course. Para conciertos lo mejor, pequeño y abierto hasta el amanecer.
 
Juan Carlos Gomi: ¿Escena Malasaña? Por supuesto. Al margen de los Sex Museum y de Kike Turmix... mucho antes. Eran la Vía, el Nueva y el Agapo, entre otros.
Y el Agapo tenía algo especial. Tengo un amigo, que en los ochenta era bastante siniestro, que le llamábamos Agapo - porque era un poco feito. Antes de conocer el Bar, conocía a mi amigo -teníamos 14 años-. Después le cogimos gracia al sitio e íbamos de vez en cuando. 
Además, creo recordar que era de los bares que cerraban más tarde y donde, además, podrías encontrar a gente del mundo de la música. Yo tocaba en un grupo muy underground y por eso también me gustaba.
Por último, comentar una pequeña espina que tuve con el Agapo pese que alguna vez lo hablé -20 years ago- con Álvaro. Con mi banda toqué en todas las salas de Madrid e incluso llegué a ganar pasta con los conciertos -algo imposible en los 80...90-, pero nunca toqué en el Ágapo. Cosas de la vida.
 
Patacho: Creo que esto ya lo ha comentado en la segunda pregunta, pero era evidente que el Agapo era el punto de reunión de la escena malasaña. Allí pinchaban Kike Turmix, Guille Martín y creo recordar a Fernando Pardo y allí se iba a hablar de ideas y proyectos, además de a divertirse.
 
José Lanot: La mayoría de los grupos madrileños de garage, punk, etc de los ochenta y noventa se movían por Malasaña...si se puede llamar a eso "escena malasañera", pues estupendo...
El Agapo tenía la cabina más incómoda e inaccesible que yo haya conocido y sin embargo era un placer pinchar allí, con la colección de vinilos más tremenda que te podías echar a la cara (con permiso de la de la Vía Láctea).
 
Sol Alonso: ¡Claro que había una Escena Malasaña! Precisamente la que motiva y sostiene el fiestón del domingo. El Agapo apostó por ocio off, al más puro estilo “extranjero”. La música que escuchábamos no se podía oír en cualquier sitio, y sus gerentes, Marisa, Álvaro, Santi y el añoradísimo Quique, demostraron ser mucho más que “taberneros”. Cada vez que escucho, After Hours  o, All tomorrow partys de la Velvet Underground, veo el Agapo.  
 
Lourdes: Yo iba más a la Vía y ponían mejor música. Y a veces pinchaba gente que era muy chunga y ponía como heavy-punky. Una época rarilla. En la Vía Láctea ponían mejor música pero en el Agapo había actuaciones.
 
Santi Camuñas: La diferencia era la música en directo. Había muy pocas salas con música en directo, y ninguna con un estilo tan definido y tan radical como el nuestro. Y luego, la música en la cabina: sonidos crudos y tipo de rock´n´roll. 
 
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