Abre los ojos

Divina Cibeles

06.06.2014 | 0 Comentarios
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Hace unas semanas, viendo por televisión la celebración del triunfo del Real Madrid en la fuente de Cibeles pensé que probablemente la mayoría de los futbolistas y sus seguidores no conocen la terrible historia que esconde la diosa a la que besan y visten con sus colores.

Cibeles es una deidad de origen frigio, identificada después con la diosa griega Gaia, que representa la tierra, la naturaleza y los animales salvajes. Cuentan que se enamoró de Attis y lo convirtió en su sacerdote imponiéndole la castidad. Pero,¡ pobre de él!, puso sus ojos en una ninfa con la que quiso casarse. Cuando se iba a celebrar la boda apareció Cibeles enfurecida lo que provocó tal crisis en Attis que, presa de un violento ataque, se castró. A partir de entonces se desarrolló un culto orgiástico en torno a la diosa en el que sus seguidores- los llamados coribantes- se flagelaban y luego se castraban. ¿No creéis ahora que produce cierto temor ver como el capitán madridista venera a Cibeles cual amorosa madre?

Pero esta figura poderosa  con la cabeza coronada de torres no está sola, aparece sobre un carro tirado por dos leones que, como sucede casi siempre en la mitología, esconden también una trágica historia. Son Hipómenes y Atalanta, la gran cazadora. Hipómenes se enamoró de Atalanta, con la que consiguió casarse gracias a la ayuda de Afrodita y del truco de las manzanas de oro. Sin embargo, al cometer los amantes el sacrilegio de unirse en un templo de Cibeles, Zeus se enfureció y los convirtió en leones, condenándolos a tirar eternamente del carro de la diosa.

Ahora hagamos un poco de historia del monumento, sin duda, uno de los símbolos más conocidos de Madrid. Aunque se había diseñado para decorar los jardines del palacio de la Granja, se trajo a la capital como parte de las reformas urbanísticas acometidas por Carlos III. Su construcción comenzó en 1777 y  cuando se acabó en 1782 fue instalada en lo que era el Salón del Prado, junto al palacio de Buenavista (hoy cuartel general del ejército) y mirando a la fuente de Neptuno. Su ubicación definitiva data de 1895 cuando se pone en el centro de la plaza orientada hacia la puerta de Alcalá.

El diseño del proyecto se debe al famoso arquitecto madrileño  Ventura Rodríguez (1717-1785). Siguiendo sus directrices trabajan: Francisco Gutiérrez, autor del conjunto de la diosa y su carruaje, Robert Michel que hace los leones y las cenefas decorativas se deben a Miguel Ximénez.


Fijémonos detenidamente en la fuente: ¿qué es lo que vemos? La diosa aparece montada en un carro colocado sobre una roca y elevado en medio de una gran pila de agua.Va vestida  al estilo griego con la túnica o chitón y cubierta con el himation. Cibeles lleva en la mano derecha un cetro, como reina de la Tierra, y en la mano izquierda una llave, en la que algunos han querido ver un flagelo como el que usaban sus adoradores para autoagredirse. En el pedestal hay esculpido un mascarón que escupía agua por encima de los leones que levantan al unísono la pata izquierda mirando cada uno en una dirección; un poco escondidos descubrimos una rana y una culebra. El carruaje está rodeado de plantas y flores y diferentes tipos de animales como serpientes y lagartos. Más tarde, en la parte trasera, se añadieron dos amorcillos: uno vierte agua desde un ánfora  y el otro sostiene una caracola.
 

Además de su papel decorativo, la fuente fue usada como tal durante muchos años: “Agua de la fuentecilla, la mejor que bebe Madrid” decía la canción que le dedican a la Cibeles los madrileños que acudían a llenar cántaros, botijos y botellas. Para ello y hasta 1862 tenía dos caños rústicos: uno lo usaban los aguadores y el otro el resto de los vecinos; del pilón bebían las caballerizas. Más tarde, como este sistema era incómodo y de difícil acceso, los canales se sustituyeron por dos figuras artísticas: un oso y un grifo de donde manaba agua y que hoy se conservan en el museo de san Isidro. A medida que las viviendas fueron teniendo agua corriente, la fuente perdió su funcionalidad, se la elevó sobre cuatro peldaños y se colocó una verja, que terminará desapareciendo, para protegerla. A mediados del siglo XX se adornó más poniéndole surtidores y chorros que formaban cascadas a diferentes alturas, iluminación de colores y un jardincillo alrededor.

La fuente de Cibeles preside con orgullo una plaza convertida en centro neurálgico de la capital gracias también a los importantes edificios que la rodean. Además del palacio de Buenavista, el palacio de Liria, el Banco de España y el antiguo palacio de Comunicaciones hoy sede del Ayuntamiento. Por eso cuando en 1986 el futbolista madridista Emilio Butragueño marcó cuatro goles en un partido del mundial los forofos fueron a congregarse alrededor de la fuente comenzando una tradición que se renueva cada vez que el Real Madrid gana una copa.
 

Repasando fotos antiguas, que hay muchas y muy interesantes, me conmueve la imagen del monumento durante la guerra civil cuando, para protegerlo de los bombardeos, se cubrió con una estructura enladrillada en forma de pirámide rellena con sacos de arena.

Y para que veáis que el éxito de nuestra querida Cibeles no tiene fronteras, os diré que hay dos réplicas fuera de nuestro país. Una exacta en la plaza Villa de Madrid en ciudad de Méjico, donada por la comunidad española como símbolo de hermanamiento y la segunda en la plaza de una zona residencial del lejano Pekín.

María Vera

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He sido siempre una apasionada del mundo del arte, me recuerdo adolescente comprándome en el kiosko unos coleccionables sobre museos del mundo que todavía conservo en casa. Cuando me licencié en la facultad me dediqué al arte moderno,  centrándome en Dalí, protagonista de mi tesis y de alguna de mis publicaciones. Ahora, en este blog, me apetece compartir con vosotros mis visitas a  las más interesantes exposiciones de Madrid, a sus museos y sus galerías, y teneros al tanto de la actualidad artística. ¿Os animáis a patear la ciudad conmigo?

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