Abre los ojos

De biombos, kimonos y geishas

13.01.2014 | 1 Comentarios
4biombos

Hasta el 16 de febrero en las salas de Caixaforum podemos disfrutar de la exposición “Japonismo. La fascinación por el arte japonés”. Es la primera muestra organizada en España dedicada específicamente a este tema donde se reúnen más de 180 obras, muchas inéditas, procedentes de  diferentes museos y colecciones privadas. Se trata, sin duda, de un esfuerzo por descubrir la estética y la cultura de un mundo lejano que cautivó  a artistas dispares. Recoge todo tipo de manifestaciones: pintura, grabado, dibujo, ilustración, joyería, decoración, literatura y cine.

Pero, ¿qué es el japonismo? Es un término que se refiere a la influencia de las artes niponas en las occidentales y que se convierte en una expresión artística con peso en el devenir artístico internacional. El interés por la sensibilidad oriental llevó a muchos a profundizar en el conocimiento del arte japonés, se creó un intenso comercio de obras y se formaron grandes colecciones. El japonismo comenzó con la llegada de las estampas ukiyo-e a París. Realizadas con la técnica de la xilografía captaban escenas de geishas, actores del teatro Kabuki, luchadores de sumo, samuraís... consiguiendo fascinar a los impresionistas franceses.

La exposición arranca con una sala dedicada a los precedentes. Recordemos que hasta el siglo XIX Japón era un país desconocido para occidente. La atracción europea por su arte y su cultura se remonta a la apertura de sus puertos durante la década de 1860 y, ya antes, al periodo namban que va desde la llegada de los primeros misioneros portugueses, en 1543, hasta su expulsión y prueba de ello son el altar portátil o el maravilloso biombo del siglo XVII.

A partir de aquí, el hilo conductor es la influencia del arte nipón a  nivel internacional, europeo y español. París se convirtió en principal foco de irradiación del japonismo hacia Europa. Desde la capital francesa se generaliza la difusión de estampas: “Bajo la ola de Kanagawa”(1832) de Katsushika Hokusai, donde un monstruo de agua colosal parece querer tragarse al monte Fuji, es una de las favoritas. Las clases acomodadas se apuntaron enseguida a esta moda, en “La parisina japonesa” (1872) de Alfred Stevens, la delicada figura con el kimono entreabierto, aparece rodeada de flores. Manet, representado por unos discretos “Crisantemos” (1881), incorporó los recursos del arte japonés en sus temas. Junto a él Tissot, Bonnard, Renoir, Degas o Toulousse- Lautrec adoptaron también:  puntos de vista elevados, encuadres recortados, contornos marcados y áreas planas de colores vibrantes, difundiéndo así una nueva y moderna estética frente las convinciones académicas decimonónicas.

El japonismo irrumpió en España hacia la década de 1870 coincidiendo con la firma de un tratado de amistad, comercio y navegación entre los dos países. Vino de la mano de Mariano Fortuny que, al vivir en París, no escapó a la moda de lo oriental. Su cuadro “Los hijos del pintor en el salón japonés” (1874) adopta el característico formato horizontal de los biombos y su alto carácter decorativo. Junto a él hay una generación de artistas establecidos o de paso por la capital francesa artífices también de la introducción del japonismo en nuestro país. Martín Rico pinta una vibrante y colorista “Vista de París desde el Trocadero”(1883) y Raimundo de Madrazo nos sumerge con “La lectura” (1873) en un interior repleto de cojines de seda y jarrones orientales.

De esta fascinación no se libran tampoco las artes decorativas e industriales españolas que se enriquecen con la renovación estética. No os perdáis la mesilla de Gaspar Homar  o un gracioso pupitre de Josep Vilaseca expuestas en la sala dedicada al esteticismo.

La exposición universal de 1888 en Barcelona fue la clave para la consolidación del japonismo. El pabellón nipón fue uno de los más visitados , acogía bronces, esmaltes, cerámicas, muebles y sedas. Algunas de las piezas las adquirió Josep Mansana, fundador de la primera colección de arte japonés en España, y están aquí expuestas. Es espectacular el mueble shodana de madera decorada con márfil y nácar, regalado por la casa imperial a la reina María Cristina.

A la incidencia orientalista no escapa la estética del movimiento modernista. En el terreno de las artes gráficas el decorativismo Art Nouveau bebe claramente del japonismo. Prueba de ello es el diseño de “Menú 4 gats” (1899-1900) de Picasso o “Sombras”(1897) de Ramón Casas y Miquel Utrillo, ambos utilizan colores planos, contrastes cromáticos o marcados contornos propios del arte nipón.

También en la industria textil los crisantemos, lirios y cerezos invadieron ropas, cortinajes o encajes. El exotismo contagió igualmente las joyas modernistas como demuestra el maravilloso colgante de flores de Lluis Masriera expuesto en las vitrinas.

Generalmente los estudios dedicados al japonismo se centran en el impacto del arte japonés de finales del XIX pero su influencia pervive también en los artistas de principios del  XX. En la última sala, dedicada a ellos, llama la atención un colorista cuadro de Miró “Retrato de Enric Cristófol Ricart” (1917) que incorpora un collage con una estampa ukiyo-e al fondo.

La exposición llega a su fin. El japonismo, fue, sin duda,esencial en la construcción de la modernidad en Europa, renovó el mundo del arte y cambió los gustos de la sociedad. Su influencia venía envuelta por el aura del misterio de lo lejano, de lo diferente, de un mundo de delicadeza y calma del que carece occidente. Pero cuidado: la moda dio paso a la imitación o la copia menos afortunada y, muy a menudo, las japonerías se banalizaron perdiendo todo su valor.

Estos enlaces os pueden ser útiles:

https://www.museodelprado.es/fileadmin/Image_Archive/VIDEOS/exposiciones/2013/estampas/estampas.pdf

http://www.bcn.cat/museupicasso/es/exposiciones/temporals/imatges-secretes/japonismo_ESP.pdf

María Vera
 

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He sido siempre una apasionada del mundo del arte, me recuerdo adolescente comprándome en el kiosko unos coleccionables sobre museos del mundo que todavía conservo en casa. Cuando me licencié en la facultad me dediqué al arte moderno,  centrándome en Dalí, protagonista de mi tesis y de alguna de mis publicaciones. Ahora, en este blog, me apetece compartir con vosotros mis visitas a  las más interesantes exposiciones de Madrid, a sus museos y sus galerías, y teneros al tanto de la actualidad artística. ¿Os animáis a patear la ciudad conmigo?

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