Nos queda la música

Crónica del Primavera Sound 1

01.06.2011 | 0 Comentarios
Sufjan Stevens en Primavera Sound

Ya hemos hablado de él. Quizá sea el mejor festival de los muchos que tienen lugar en nuestro país. Y es así (¿era?) por diferentes razones (cómoda ubicación en el Fórum barcelonés, instalaciones correctas) pero sobre todo por lo musical: un intachable criterio siempre acertado con los nuevos nombres, la recuperación de viejas glorias o los cabezas de cartel imbatibles. Y un año más, allí fuimos.

El fin de semana pasada asistimos a la undécima edición del festival “Primavera Sound” y aquí están nuestras impresiones. En dos partes. Hoy empezamos por lo estrictamente musical, mañana comentaremos asuntos organizativos. Asuntos que se resumen en “mucha gente, dificultad para moverse, conciertos masificados y colas para casi todo”.

Parte de este equipo se plantó ya el miércoles 25 en el festival, que homenajeaba su pasado recuperando ese día su antigua ubicación en el Pueblo Español con una tanda de cinco conciertos. Primera decepción: la demanda era tal que aproximadamente a las 20 horas el recinto ya estaba lleno. ¡No pudimos acceder a los deseados conciertos! No hay opinión, pues.

El jueves daba realmente comienzo el festival en el Fórum. Jueves 26, viernes 27 y sábado 28 de junio. Sufjan Stevens (en la foto) era el gran reclamo y actuaba dos días, sí, pero únicamente en el auditorio, cuya capacidad es de unas 2.000 personas. (Es momento de recordar que el viernes, el día de mayor afluencia, asistieron más de 42.000 personas al Fórum). Así que se decidió sortear por internet las reservas para esas esperadas actuaciones del genio de Brooklyn. Y, claro, hubo gente que no se enteró. Y otra que no resultó afortunada. ¿Segunda decepción quizá? Esta vez hubo suerte y pudimos asistir a su actuación. Un directo deslumbrante, excesivo, inagotable. Como la imaginación de Sufjan Stevens. Eso sí, resulta frustrante que el primer concierto del festival sea el mejor. Pero el arte, la puesta en escena, el repertorio, el color, las proyecciones, la banda que el americano desplegó en el Auditori -¡Qué sonido impecable el de ese auditorio, señores!- fueron de la misma envergadura que las alas de angelito que se calzó en diversas ocasiones a lo largo de la actuación. Espectáculo bizarro, brillante, colorista y pasado de vueltas en perfecta sintonía con ese The Age of Adz que presentaba. Entre Mika y Sun Ra. Emocionante, vibrante, extraño, hermoso.

Tras el concierto de Sufjan nos multiplicamos para poder abarcar mayor número de conciertos. Por coincidencia con el anterior, no quedamos con las ganas de ver  a Of Montreal, Moon Duo y a P.I.L. Conste en acta que nos han hablado bastante bien.

Grinderman, justo después, colmaron las expectativas con creces. Las feromonas asaltaron el escenario principal y se propagaron entre los oídos de los congregados gracias a las palabras siempre sabias del Predicador Nick Cave, en este caso exaltando sobre todo las virtudes de lo que ocurre en la entrepierna.

Wayne Coyne prefirió oficiar otro cumpleaños al frente de Flaming Lips con un pelín más de oscuridad -¡ese último disco!- de lo acostumbrado. El problema es que vino a ser el mismo cumpleaños de siempre, con los mismos juguetes y los mismos parones acostumbrados. Suicide asustaron a los que se dejaban asustar, pero reconozcamos que ver a esos señores tan macarras y a paso de anciano, impresiona. Otro señor mayor, Glenn Branca, dirigió su Ensemble de guitarras “noise” de forma singular aunque haciéndonos añorar la época en que sus “post”-sinfonías resultaban originales (verdad, ¿Sonic Youth?). En busca de impresiones fuertes fuimos en busca de Salem, que a pesar del sobado “witch-house” no lograron asustar a nadie (en disco al menos resultan más originales). Y ese mismo jueves Gold Panda y Caribou tendieron a aburrir al curioso y gustar al incondicional. Un último aplauso para The Walkmen, a los que nos hubiera gustado ver en mejores condiciones, y para DM Stith, telonero de Sufjan (también músico en su banda) con deliciosos temas en la onda de su jefe.

¿Y el viernes 27? Día de agobios que impidieron el disfrute en general, y en concreto el de Low o Wolf People. The National estuvieron impecables pero hubo que verles desde muy lejos en ese escenario Llevant tan incómodo (recordaba al Escenario Parking del Poble Espanyol) sorteando a los aún más incómodos charlatanes (¡que les corten la lengua!).

Lo de Pere Ubu digamos que estuvo incluso muy bien si te gustan Pere Ubu. Nosotros, tras años intentándolo y haber escuchado todos sus discos (que son unos cuantos, el primero de 1978), ya hemos decidido que no nos interesan en absoluto. Sí nos interesa James Blake. Bueno, y a mucha más gente que llenó su esperada actuación. Apetece verle en sala pequeña aunque por momentos casi casi emocionó.

Respecto a los cabezas de cartel, el regreso, el concierto más esperado y todo eso, la reunión en primicia mundial, o sea Pulp, pues… no fue para tanto. Las expectativas, altas. El resultado, correcto. Pero nos gustaban más antes. Les vimos sosos y flojitos, apenas cubriendo el expediente. ¿Qué fue de las poses y los movimientos espasmódicos que gastaba Jarvis y ahora solo esboza de vez en cuando? Antes Belle & Sebastian habían dado otro correcto concierto. Lleno de hits, encanto y sus bailes habituales, sí, pero sin la excitación pasada. ¿Son ellos o nos hacemos mayores?

¿Alguien quiere paisajes guitarrísticos? Ahí estaban Explosions in the Sky. Bien, pero inofensivos. Mogwai sí tienen chicha. Y, por supuesto, Battles. Que dieron un concierto muy diferente al de su anterior paso por el Primavera –tras la salida de su cantante- pero igualmente espléndidos en su nueva y apetecible dirección sonora. El sonido, rotundo. Una experiencia en directo. Como la de Shellac, si no la has visto ya en su residencia anual en este festival. Poco que añadir a lo ya aprendido de memoria.

Para terminar este repaso, decepción con Ariel Pink’s Haunted Graffiti (¿a qué viene tanto revuelo?), medio aplauso para Twin Shadow y su vuelta a los ochenta más apetecibles (los del sello 4AD que también le cobija a él), y aplauso completo para Half Japanese (¡muy bien, sí!) y Javiera Mena (canciones bailables y divertidas, con el “timing” correcto; cuando eso es justamente lo que uno necesita disfrutar en ese momento).

Y así llegamos al sábado. Pero para saber qué aconteció en el Primavera Sound ese día tendrán que esperar a mañana. Y a la segunda parte de este informe. No se lo pierdan.
 

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José Luis Casado presenta los programas musicales de LaOtra "Nos queda la Música" y "Central de Sonidos"

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