La torre del alquimista

Cifras y Letras

27.12.2010 | 1 Comentarios
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En estas fechas se concentran las felicitaciones y actos de homenaje y simpatía al programa “Cifras y Letras”. El motivo no es baladí, se cumple la emisión del programa dos mil en Tele Madrid, y el noveno año en la misma cadena.
Así pues, estamos de celebración. Me correspondería a mí, como miembro más longevo del programa, echar la vista atrás y entonar palabras laudatorias sobre el equipo, la cadena y el programa. Serían palabras de nostalgia, por el tiempo y los amigos que se han ido. Palabras de agradecimiento, por que una andadura de tal calibre no se hace únicamente con el apoyo de los Dioses, decía Bertolt brech :”Julio Cesar conquistó las Galias, ¿Él solo?, no llevaba siquiera un cocinero?” y también, como no, palabras de autocomplacencia, aún los más críticos comprenderían que me dejara llevar por ese sentimiento tan humano, dada la festividad.
 
 
Sin embargo, en estas líneas no voy a glosar, no por falta de merecimiento que seguramente algo bueno habremos hecho, las bondades de tan insigne programa y equipo. Vds me permitirán estimados lectores que no hable de todo eso, que ya habrá amigos que lo hagan, como siempre en exceso, sino que me detenga en otros menesteres.
En estas líneas quisiera recordar aquello a lo que servimos y amamos, y sin lo cual no habríamos existido como programa. Me refiero a la Lengua. Al español, o castellano, que de las dos formas puede decirse.
 
 
Uno de los grandes factores de identidad como seres humanos y que nos permite comunicarnos con nuestro próximo, y con nosotros mismos, es la lengua. Cuando amamos, cuando hablamos, cuando escribimos, cuando pensamos, cuando... Tantas y tantas cosas, utilizamos la Lengua.
 
 
“Esta España mía, esta España nuestra”, a la que queremos aunque no nos guste, tiene como seña de identidad el Español, el castellano. Con este hermoso idioma nos comunicamos los hispano hablantes. Comunicarse, que hermoso palabro en una época de tanta incomunicación. Gracias a él salimos de nuestro solipsismo y nos dirigimos al espacio humano que nos circunda. También, cuando hablamos con nosotros mismos, allí en lo bajito, también utilizamos nuestra hermosa lengua.
Expresamos y entendemos el mundo por medio de la palabra, lo organizamos por medio de los conceptos, y no solo las cosas, sino también los sentimientos, y las ideas...
 
 
Ya el maestro de maestros, el insigne Lázaro Carreter, nos advertía de que cuando empobrecemos nuestro lenguaje, hacemos más pequeño el mundo. Necesitamos la palabra para que el mundo se haga más grande. Desde la ventana de mi torre del alquimista llego a percibir en la primavera más de ocho tonalidades de verde diferentes en el parque del Retiro. No “verde” sin más, ocho matices diferentes (verde azulado, verde rojizo, verde amarillento...). Cuando miramos a nuestros sentimientos por la persona que amamos, no es suficiente decirle que la queremos, expresaremos la paleta de matices de nuestros sentimientos apelando a la riqueza de las diferentes palabras que expresan lo que sentimos por ella. Referirse a nuestro estado de ánimo como bien o mal, es empobrecer nuestra capacidad sensible negando los múltiples aspectos de nuestra alma.
 
 
Parafraseando a León Felipe, en un maravilloso prologo a Whitman ,“¿es inoportuna esta canción?” ¿es inoportuno defender y querer a nuestra lengua? ¿es inoportuno luchar por darle esplendor y riqueza? Que nadie piense que vamos contra nadie, simplemente amamos lo que nos hace mejores. Sin aspavientos, sin estridencias, con respeto y sin considerarnos mejores, tampoco peores, que nadie.
Caer en cuenta de que hablar de seña de identidad, como ser humano, le debe tanto a la lengua se hace evidente si nos retrotraemos a las épocas obscuras en las que no existía la palabra, Utilizada aquí como sinónima de Lengua. Aún los que no hablan piensan en palabras.
 
 
Entonces, como factor de humanización, como elemento de comunicación, con nosotros y los demás, aprovechando esta efemérides del programa dos mil de “Cifras y Letras”, rindamos un cálido homenaje a nuestra lengua. Sin duda nos hace mejores a nosotros y a los demás. Que no desaparezca, que no se empobrezca. Cuidémosla entre todos.
 
 
Un cálido saludo estimado lector, desde la torre del alquimista.
 
Antonio Elegido.
 
 
  • "Aún los que no hablan piensan en palabras" Pues que gran verdad mi querido profesor ¿Qué otra cosa son los sentimientos sino las palabras del corazón? Humildemente, desde esta esquinita del mundo, hago mías las palabras de William Golding."Hay que reivindicar el valor de la palabra, poderosa herramienta que puede cambiar nuestro mundo" R. G. Barnetto
    30.12.2010 volvoleta
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Antonio Elegido 70x80

Antonio Elegido González-Quevedo, el "profesor" del programa "Cifras y Letras". Lector infatigable de los clásicos. Viajero. Humanista. Amigo del Quijote.

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