Gente que emprende

Ataque de pánico

24.09.2011 | 0 Comentarios
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Compra en el pánico, vende en la euforia. El adagio es un tópico, pero es verdad. Casi siempre, pero no siempre. ¿Es ahora un buen momento para entrar en bolsa?

Los ojos de Julián, el tendero de mi ultramarinos de toda la vida, están estos días al borde de la lágrima. Debería estar ocupado con el precio de los espárragos o los judiones de La Granja, pero está ocupado, y preocupado, por el IBEX. Sus acciones, los ahorrillos de toda la vida, se le están yendo por el sumidero de la bolsa. Estos días, en plena caída libre, Julián ha entrado en pánico. Y me pregunta, ¿qué hago?

Con una boca prestada podría decirle a Julián que tenía que haberse salido antes de la bolsa, porque él sabía que la crisis no era una tormenta pasajera ya que está detrás de un mostrador y ve cómo la gente está gastando lo justo, el dinero no se mueve, el comercio está parado y el género se le estropea sin venderlo. Pero como es mi amigo, sólo puedo compadecerme de él, ponerme en su lugar y dejarle mi hombro para que llore.

Tras el desahogo, le ayudo a hacer números a lo grande para intentar adelantar lo que nos deparará el futuro en los números pequeños.

Primero: Grecia está quebrada y no va a poder devolver sus deudas. Sus prestamistas, países y bancos europeos, van a tener que tragarse el sapo helénico. De hecho, ya estamos en ello. Dicen que los bancos europeos necesitan ser recapitalizados con 300.000 millones de euros. No es tanto por el agujero que tienen ahora mismo, que lo tienen, como en previsión del cráter que van a tener cuando Grecia se declare en suspensión de pagos.

Segundo: Si Grecia decreta el impago de su deuda, la banca europea, pero también los países de la Unión, van a tener que asumir las pérdidas, lo que significa que somos los ciudadanos quienes vamos a llevar toda esa carga sobre nuestras espaldas. La consecuencia es que vamos a ver cómo los gobernantes hacen más recortes y nos suben los impuestos. Además, de rebote, el euro va a perder parte de su valor. Ya lo está haciendo.

Eso es lo que ahora mismo está descontando el mercado, que no para de caer, y por eso las bolsas mundiales se están pegando el trastazo que estamos viendo, porque el dinero huye despavorido y el pánico, además, es contagioso. En Europa, los grandes inversores ya se han retirado, algunos pequeños han saltado perdiendo poco y otros, como mi amigo Julián, se han quedado pillados y piensan que ya les da igual irse que quedarse.

Y tercero: A la vista de que Europa se la está pegando cuando parecía que quien se la iba a pegar primero eran los Estados Unidos, la Reserva Federal ha preferido no anunciar nuevas medidas de estímulo fuerte, como la esperada tercera edición de la Flexibilización Cuantitativa. Ben Bernanke tiene poca munición en el cargador y tiene que dosificarla durante los 14 meses que faltan para la reelección de Obama, si es que es reelegido.

Conclusión: En una situación tan apurada, el futuro no es halagüeño en absoluto. Todos vamos a ser más pobres, nuestras monedas se están diluyendo y el sistema se está destartalando por minutos. Julián sabe que su capital ahora es la mitad de lo que era, comprende que además va a seguir haciéndose cada vez más pequeño y, además, asume que va a tener que pagar muchos más impuestos en el futuro.

¿Qué va a hacer Julián? A la vista de cómo están las cosas, mi amigo ha decidido vender su negocio o traspasarlo, sacar lo que queda de sus ahorros de la bolsa aprovechando un día de rebote, que lo habrá, y comprarse unos lingotes de oro y plata hasta que escampe, si escampa. Así protegerá al menos parte de su patrimonio en un refugio seguro, aprovechando además que el precio está muy bien estos días, rondando los 1.700 dólares/onza. ¿Comprará algo en bolsa? De momento no, porque la caída no ha terminado.
 

Nacho G. Mostazo

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Nacho García Mostazo es periodista, investigador y profesor universitario. Ha desempeñado la mayor parte de su carrera en la radio, pasando por RNE, Intereconomía, Radio Voz, Radio España, Cadena SER, Onda Madrid, entre otras emisoras. Ha sido corresponsal de CNN Radio, redactor jefe del diario online Libertad Digital, profesor en la Universidad Camilo José Cela de Madrid y actualmente es editor de Informativos en Telemadrid. Además, es autor del libro "Libertdad Vigilada. El espionaje de las comunicaciones"

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