La torre del alquimista

Anglicismos

31.01.2011 | 0 Comentarios
spanglish

Estimado lector, te sugiero, a modo de entretenimiento, que pongas atención a los términos de la lengua inglesa que se utilizan de forma cotidiana en nuestro entorno.

En el mundo de los negocios, en Internet, en los anuncios de publicidad de TV, en la música, en los deportes, entre tus amigos... por favor, hazlo y reflexiona.

Yo estoy profundamente escandalizado (en su acepción de asombro y pasmo). Estamos tan acostumbrados a ser invadidos por esta lengua, que no nos damos cuenta del tremendo daño que estamos haciendo a nuestro idioma. Son tantos los términos que estamos aceptando en el uso cotidiano, habiendo como hay palabras que cumplirían perfectamente con esa función en castellano, que mucho me temo que en unos pocos años hayamos derivado a un “Spanglish” generalizado nuestra vida cotidiana.

Ya sé que el denominado “spanglish” es la fusión lingüística de dos términos, uno inglés y otro español, en un nuevo término síntesis. Estrictamente hablando, el uso de vocablos ingleses no sería exactamente “spanglish”. Pero parafraseando un dicho popular “Lo mismo me da que me da lo mismo”.

El hecho principal es el deterioro sistemático de nuestro idioma, que retrocede peligrosamente ante el avance imparable del inglés.

Lo que inicialmente fue una demostración de “snobismo”, utilizaban las palabras inglesas aquellas gentes que quería mostrar, de forma indirecta, que habían viajado y que eran conocedoras de ese idioma, se ha ido consolidando llegando a afirmarse que lo que ocurre es que no tenemos términos igual de precisos en el español para referirnos a determinadas realidades, tecnológicas por ej.

Nada tengo en contra, por supuesto, del estudio de la lengua de Shakespeare. Es loable y recomendable el estudio de idiomas, cuantos más mejor, en el mundo globalizado en que nos movemos. Es muestra de cultura y deberíamos potenciar con todas nuestras fuerzas el aprendizaje de las mismas entre nuestros jóvenes.

Pero abogo por el estudio correcto y la utilización correcta de nuestra lengua. ¿Por qué no defendemos con el mismo ahínco la defensa del español? ¿Sin impurezas léxicas y gramaticales?

El provincialismo, entendido aquí como sinónimo de “catetismo”, de algunos de nuestros dirigentes políticos, de los responsables de establecer normas correctas de defensa de la Lengua, es proverbial. No defiendo la culturización por decreto, sino la generación de ámbitos  posibilitarios para el aprendizaje y el correcto uso de la lengua.

Desde estas líneas lanzo una defensa encendida y numantina de la función que desarrolla la Real academia de la Lengua, en su aspecto de defensora y garante de la misma. Ya que existe, sigamos sus dictámenes y consejos sobre el correcto uso del castellano.

Apoyemos en los medios públicos el castellano y maneras de prestigiarlo. Apoyemos lo foráneo, pero defendamos lo nuestro, lo que nos da identidad.

Y como recomendación personal, intentemos utilizar en nuestra vida cotidiana palabras de nuestro idioma para referirnos a la realidad en la que estamos inmersos. La mejor manera de saber que estamos en ello, es darnos cuenta de la cantidad de veces que no lo utilizamos correctamente para explicarnos. Es un trabajo mantenido pero, les aseguro, fructífero.

Quisiera despedir este breve escrito con una confidencia. Personalmente estoy abrumado por la cantidad de conceptos equivocados que uso en mi vida diaria. No pasa el día en el que no consulte cuatro o cinco veces el diccionario. Tampoco en la que me abochorne por el mal uso que le doy a la lengua de mis mayores. Pero lejos de claudicar me doy cuenta que debo perseverar. En la convicción de que somos perfectibles.

No es criticable la imperfección, sino el regodearse en el error sin querer modificarlo.

Estimado lector, un saludo.

Antonio Elegido

(If you're a human, don't change the following field)
Your first name.
9 + 8 =
Para prevenir spam automático, por favor, resuelve esta pregunta de matemáticas.
Antonio Elegido 70x80

Antonio Elegido González-Quevedo, el "profesor" del programa "Cifras y Letras". Lector infatigable de los clásicos. Viajero. Humanista. Amigo del Quijote.

Artículos anteriores

La Encuesta

¿Podemos permitirnos mas tiempo sin Gobierno?
¿Podemos permitirnos mas tiempo sin Gobierno?
Si
63.3%
No
36.7%