La torre del alquimista

¿Tú que crees?

21.02.2011 | 0 Comentarios
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Los acontecimientos de los últimos tiempos acaecidos en los países islámicos , movimientos sociales en pós de una consecución de un mayor número de libertades, han ido produciendo diferentes reacciones, según quien fuera el observador.

Para algunos no pasan de ser algaradas callejeras, sin dirección clara, que acabarán agotándose, una vez efectuada la catarsis, en una forma de desatino sin destino.

Para otros, el peligro de este descontento radica en la posibilidad de caer en manos de los movimientos islamistas radicales, que aprovecharán su fuerza para ir en contra de occidente.

Los más optimistas ponen su fé en el surgimiento de una nueva manera de ser en el mundo islámico, democrático y no radical.

En todos los casos, aunque de forma prudente, se entonan cánticos de bienvenida a las filas democráticas de aquellos que han estado alejados de la adecuada “manera de ser” de los países civilizados del siglo XXI.

Pocos piensan que lo que comenzó en oriente puede ser contagiado a occidente. Entre otras cosas porque “aquí no es como allí”. Aún así, se mira con cierta desconfianza al amplio número de “magrebíes” que habitan en  los suburbios de París y Marsella.  O a los turcos en Alemania.

Aunque en todas las interpretaciones se menciona el amplio número de jóvenes descontentos y sin trabajo que formaron el motor del cambio, pocos reflexionan con el gran número de parados jóvenes,  y preparados, que pululan por occidente (en España cerca del 40 % de los jóvenes no tiene empleo....).

¿Nos encontramos únicamente ante un tema económico? En las proclamas que se transmiten por las redes sociales, grandes divulgadoras del fenómeno,  se tratan temas como la democracia, las libertades, los derechos humanos, la oposición a la corrupción,...

 ¿Será que no se quiere ver lo evidente? ¿Qué no se trata de un fenómeno únicamente islámico? ¿Recordamos que el mayo francés se originó primero en el Cairo y Argelia antes de avanzar hacia París, extendiéndose a Nanterre, Berlín, Madrid, San Francisco....?

En mis oídos resuenan las palabras de mi querido Profesor y mentor Serguey Semionov, en un seminario de la academia de ciencias de Rusia, en Moscú,  cuando Hablaba de “La revolución de las esperanzas”. Se refería al despertar de la dignidad, de la conciencia del ser humano, ante la iniquidad y el profundo mal trato al que se hallaban avocados tantos millones de personas en este planeta.

Cuando ya no queda nada, cuando te han quitado todo, cuando no te tratan como un ser humano, cuando no cabe esperar nada, ante el imperio de lo fáctico... surgirá el despertar de la conciencia, “La REVOLUCIÓN DE LAS ESPERANZAS”.

Mi otro gran mentor y maestro, Mario Rodríguez Cobos, tristemente fallecido hace unos meses, se expresaba en términos similares:

“En algunos momentos de la historia se levanta un clamor, un desgarrador pedido de los hombres y los pueblos. Entonces, desde lo profundo llega una señal. Ojalá esa señal sea traducida con bondad en los tiempos que corren, sea traducida para superar el dolor y el sufrimiento, porque detrás de esa señal están soplando los vientos del gran cambio.”

Hay gente que cuando le enseñan la luna se queda mirando el dedo. Personalmente no creo que detrás de estos fenómenos psicosociales se encuentren partidos políticos, movimientos religiosos radicales, o dirigismos de uno u otro signo. Se encuentra el ser humano, simple y llanamente, que se levanta en la búsqueda  de su dignidad.

¿Tú que crees, estimado lector?

Un saludo desde la torre del alquimista.

Antonio Elegido.
 

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Antonio Elegido González-Quevedo, el "profesor" del programa "Cifras y Letras". Lector infatigable de los clásicos. Viajero. Humanista. Amigo del Quijote.

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