Palabra de meteo

¿Por qué refresca cuando llueve?

30.07.2012 | 2 Comentarios
Blog humedad

Una de las consecuencias más agradable de las tormentas de verano es el descenso de la temperatura que se produce cuando estas descargan precipitación. Nuestra reacción automática es acudir a casa inmediatamente y abrir todas las ventanas para que haya corriente. Ese día, el día de tormenta, no tenemos que recurrir al aire acondicionado, y da igual lo alta que haya sido la temperatura durante el día. Esto fue precisamente lo que ocurrió el pasado jueves 26 de julio, cuando una fuerte tormenta afectó a buena parte de la Comunidad de Madrid, dejando datos especialmente significativos en puntos del sureste de la región. En Rivas-Vaciamadrid, por ejemplo, en apenas un par de horas la tormenta dejó más de 35 l/m2; una cantidad de lluvia que, caída en poco tiempo, origina inundaciones como las vividas esa noche en Rivas.

Pero, ¿cómo evolucionó la temperatura durante esas horas de precipitación? Para ilustrar la explicación, vamos a poner como ejemplo dos gráficos de la Ciudad Universitaria. En ellos se refleja la temperatura y la humedad. Enseguida verán que, sin necesidad de recurrir al gráfico de precipitación, ya podríamos saber exactamente la hora en la que comenzó a llover. Esto ya nos da una pista de la respuesta a la pregunta inicial.

 

 

Vistos los gráficos podemos concluir, sin lugar a dudas, que la precipitación se inició en ese punto de la ciudad de Madrid aproximadamente a las diez de la noche. Es en ese momento cuando comienza un descenso de la temperatura radical de más de diez grados, de manera que pasamos de alcanzar los 30ºC a las 22.00 horas, a bajar de los 20ºC a las 23.00 horas. Un descenso tan exagerado de la temperatura sólo puede estar relacionado con un episodio de precipitación, y esto es algo que nos confirma el gráfico de humedad. Así, en un periodo idéntico de tiempo, la humedad relativa de la atmósfera pasa de estar por debajo del 40% a alcanzar el 90%.

El ejemplo es claro, pero, ¿cómo se relacionan estos dos factores? ¿Por qué el aumento de la humedad y el descenso de la temperatura van de la mano en este caso? Fundamentalmente debido a una ley física elemental que nos indica que cuando dos cuerpos a distinta temperatura son puestos en contacto, sus temperaturas tienden a equilibrarse. Dicho de otro modo, la atmósfera cálida transmite energía al agua que, debido a que viene de capas mucho más altas y más frías, se encuentra a menor temperatura. A este proceso se le conoce como equilibrio térmico y lo experimentamos constantemente en nuestro día a día aunque a veces no seamos conscientes. Cuando metemos una botella de agua en la nevera, o cuando acercamos nuestras manos a un radiador porque tenemos frío, sencillamente estamos recurriendo al equilibrio térmico.

La segunda pregunta que cabe hacerse en este caso es: ¿qué tiene que ver la humedad en todo esto? La respuesta es también relativamente sencilla. Y es que decíamos que lo que se produce en este caso es una transmisión de calor desde la atmósfera hacia la gota de agua. Cuando esto sucede, cuando la gota de agua absorve calor procedente de la atmósfera, una buena parte de ella se evapora, pasando a la atmósfera en forma de humedad. De ahí que, paralelamente al descenso de la temperatura, se produzca un incremento de la humedad. Una vez la atmósfera esté saturada, y la humedad sea superior al 90%, este proceso se ralentizará, hasta el punto en el que se alcance el mencionado equilibrio térmico. Naturalmente, este efecto será más notable cuanto más baja sea la humedad inicial. De hecho, en un ambiente recargado de humedad, apenas notaríamos el proceso.

 

Otros efectos de la precipitación en la temperatura

El caso explicado anteriormente es el más habitual, y desde luego es el que experimentamos el pasado jueves 26 de julio. Sin embargo, no es la única explicación que podemos dar a un descenso de la temperatura tras la precipitación. Y es que en muchas ocasiones, la lluvia está asociada a frentes fríos que, una vez nos rebasan, provocan un descenso térmico en la superficie. Además, también hay que destacar que más allá del descenso de la temperatura que se produce, el descenso de la sensación térmica suele ser aún mayor. Y es que en condiciones de humedad elevada, nuestras percepciones sobre la temperatura exterior varían y se agudizan, de manera que nos parecerá que hace más calor si la temperatura es alta y, viceversa, que hará más frío si la temperatura es baja. Esto es debido fundamentalmente a que la atmósfera, en condiciones de humedad, se carga de partículas en suspensión que son las que, al impactar con nuestro cuerpo, nos hacen que tengamos una determinada sensación térmica. Cuantas más partículas en suspensión haya en la atmósfera, y cuanto más fuertemente impacten contra nuestro cuerpo (más viento), más se agudizarán nuestras sensaciones térmicas.

La humedad relativa y la nieve

El ejemplo puesto anteriormente no sólo es válido para el verano, y de hecho se encuentra detrás de gran parte de las nevadas que en los últimos años hemos vivido en puntos llanos de la Comunidad de Madrid. Así, es casi habitual que en estas latitudes comience a nevar con temperatura positiva, incluso de hasta cuatro o cinco grados sobre cero. Sin embargo, es también frecuente que en ese momento la humedad relativa sea realmente baja. De esta manera, ante la ausencia de una humedad notable, el copo de nieve tiene muchas más posibilidades de llegar al suelo en forma sólida y, en su camino, ir absorbiendo energía calorífica del aire. De esta manera, la nevada está garantizada, pues la temperatura puede descender hasta diez grados en este proceso. Así, si empezó a nevar con 6ºC y una humedad relativa del 20%, cuando esa humedad sea lo suficientemente alta como para impedir la nieve con temperaturas positivas, el termómetro ya habrá bajado de los 0ºC.

  • La causa principal de que descienda la temperatura cuando llueve no está en que las gotas que caen del cielo estén frías, sino en la evaporación de estas. De hecho, en los climas tropicales húmedos apenas desciende la temperatura cuando llueve, pese a caer las gotas desde gran altura, porque la humedad relativa es muy alta en todo el grosor de la atmósfera y apenas entra en juego la evaporación. También está en tela de juicio que la alta humedad incremente la sensación de frío. De hecho, en las tablas de sensación térmica solo se tiene en cuenta al viento para bajas temperaturas, mientras que la humedad relativa solo se incluye en las tablas para temperaturas superiores a unos 20º.
    05.10.2012
  • ¿Lloverá pronto para sentir una bajada de temperatura como la del ejemplo? ¡Qué calor, madre mía!
    23.08.2012
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