1 frame de 30

¿De qué color lo quiere?

06.11.2012 | 2 Comentarios
Bandera de Estados Unidos

 “What color you want?”. Esta pregunta -aparentemente intrascendente- resume una enjundiosa reflexión que me hacía hace poco José María Carrascal, a quien entrevisté a propósito del reportaje que ha emitido esta semana Dossier Treinta Minutos, “Obama contra Obama”.

 

Cuenta José María Carrascal que cuando marchó a Estados Unidos en el año 57 para trabajar como corresponsal de ABC, al entrar por primera vez en su pequeño despacho de Nueva York tragó saliva al observar que en el cubículo que le habían asignado no había teléfono. “Mal empieza la cosa para desempeñar una corresponsalía sin teléfono”, pensó don José María. Debe tenerse en cuenta –explica Carrascal- que, en la España de los cincuenta, conseguir un teléfono propio era, para un joven periodista, asunto que requería de meses de gestiones arduas y de enésimas diligencias burocráticas, incluida la intercesión de algún que otro director general. Es natural, pues, que un recién llegado a los Estados Unidos como era él, dignísimo receptor del testigo de don Mariano José de Larra -el más ilustre doctorado que haya existido en materia de estoicismos administrativos-, exportase a su oficina de Manhattan sus aprensiones de español perito en antesalas y trámites, y portase consigo su temor de que el “vuelva usted mañana” castizo fuera el único santo y seña conocido entre los habitantes del Nuevo Mundo.

 

“Perdóneme usted: ¿qué gestiones hay que hacer aquí, en Norteamérica, para que le pongan a uno un teléfono en el despacho?”, preguntó Carrascal a un colega estadounidense temiéndose una respuesta de proporciones homéricas.

 

“Operator”. Fue la única y tranquilísima respuesta del yanqui.

 

“¿Cómo ‘Operator’?”, inquirió de nuevo Carrascal, incrédulo.

 

“Operator”, confirmó su interlocutor, sin inmutarse, mientras hacia un gesto con la mano, como indicando que para conseguir un teléfono en Manhattan lo pertinente, fíjese usted qué cosa, era hacer una llamada a la centralita. Paradojas de la vida: usar un teléfono para lograr que te instalen un teléfono. En España no funcionan así las cosas. No, desde luego, en el 57.

 

“Imposible” –pensó Carrascal para sí- “este hombre no me ha entendido”.

 

No obstante, aun persuadido como estaba el protagonista de esta nuestra historia de que, como mucho, recibiría la callada por respuesta por parte de la operadora, marcó el número de centralita.

 

“Muy buenos días. Yo lo que quería es un teléfono…”–explicó Carrascal, con retraimiento, a la operadora.

 

“What color you prefer?”, le interrumpió la mujer, como si tal cosa, desde el otro lado de la línea.

 

“What color you prefer”. Aquello parecía un milagro. Atónito, José María Carrascal, eligió un color de teléfono a su gusto y en pocos minutos tuvo el aparato instalado en su despacho, previo pago de una fianza de 20 dólares*.

 

Bienvenidos a América, el país de las oportunidades y de la libertad de elección: ¿qué quiere usted hacer? ¿Qué puedo hacer por usted?

 

Esto es América, sí señor, la tierra donde cualquier cosa es posible: la tierra donde un hombre puede encargar una paella valenciana a las tres de la mañana en la Gran Manzana, y la tierra donde cualquiera, aunque provenga uno de la sima más adversa de la sociedad, puede, si se lo propone, llegar a Presidente de los Estados Unidos.

 

Es lo que tiene la libertad, que prospera allá donde se siembra.

 

La América que descubrió José María Carrascal en el 57, la misma América que deslumbró a Edgar Neville y que aturdió a Chesterton, aquella misma América que divirtió hasta el agotamiento a Julio Camba, es la América del presente, la América de ayer y siempre, la América del futuro y del porvenir, una Norteamérica en perpetua evolución, en constante cambio, capaz de asombrar al mundo y de reinventarse a sí misma con el desenvoltura de una nación joven que no tiene inconveniente, si la ocasión lo propicia, en que la tomen por bisoña; una nación sabia que, como veterana que es, aún con sus defectos, sabe bien que puede dar lecciones de democracia al resto del mundo sin despeinarse.

 

“¿De qué color lo quiere? Rojo, azul o blanco”. El teléfono, digo.

 

Norteamérica, después del próximo martes, amanecerá republicana o demócrata; podrá ser Romney el nuevo presidente o repetir Obama mandato: quién de estos dos hombres se convertirá en el presidente número 55 de los Estados Unidos, a fecha de hoy, lunes, cuando escribo estas líneas, aún es incógnita. Pero, fíjense en lo que les digo: pienso que no tanto me impactará conocer este dato, -importantísimo, lo admito- como comprobar que todos aquellos que aún creen en la libertad, una vez más, como cada cuatro años, habrán dirigido sus ojos con envidia hacia el único país de la Tierra que desde su fundación es en sí mismo una continua sorpresa, aquel país que tiene implícito en sus apellidos, a pesar de lo que se diga, el signo de la admiración perpetua.

 

*Ni que decir tiene que, muchos años después, cuando José María Carrascal abandonó su corresponsalía de Nueva York y regresó a España, le fue retornada íntegramente su fianza de 20 dólares por el teléfono cuya instalación había solicitado en 1957. Ese detallito que parece sin importancia, ahí donde lo ven, también es América. 

  • ¡Me encanta leer tu blog!
    06.11.2012
  • ¿Que podríamos hacer para cambiar esta terrible situación de políticos de tres cuartos, por algo más eficiente?. ¿Qué teníamos que haber hecho ya, con el que se quiere separar... el de Cataluña?
    06.10.2013
(If you're a human, don't change the following field)
Your first name.
2 + 4 =
Para prevenir spam automático, por favor, resuelve esta pregunta de matemáticas.
Blog J.M. Albelda

Desde 1992 ha desempeñado su actividad profesional como periodista en la Cadena SER, Onda Madrid y Televisión Española. En 1994 comienza a trabajar en Telemadrid en el programa de reportajes El Semanal. Posteriormente estuvo en Panorama de Actualidad y en la sección de local. En 1997 comenzó a formar parte del equipo de redacción de Treinta Minutos, programa que dirige desde el año 2001, desde donde ha elaborado también especiales informativos documentales. Durante su actividad profesional ha obtenido los galardones Premio Ejército del Aire, Tiflos, Antena de Plata y Premio de Periodismo de la Fundación de Víctimas del Terrorismo.

 

Artículos anteriores

La Encuesta

¿Podemos permitirnos mas tiempo sin Gobierno?
¿Podemos permitirnos mas tiempo sin Gobierno?