Palabra de meteo

¿Cómo será el próximo invierno?

17.10.2011 | 0 Comentarios

Históricamente el ser humano ha tratado de conocer el tiempo a largo plazo. Tiene lógica, pues en buena medida la vida dependía casi exclusivamente del tiempo, capaz de garantizar los víveres por una buena temporada, o de destruir una cosecha en cuestión de minutos. Existen numerosos métodos que se encuentran a medio camino entre la superstición y la especulación, aunque también hay algunos que tienen un cierto rigor científico. Las témporas, por ejemplo, son periodos religiosos que en puntos del norte de España han servido para tratar de predecir el tiempo de la siguiente estación. El método era sencillo: en función de las condiciones meteorológicas que se diesen en determinados días del periodo, se podían deducir los pronósticos de cara a los meses venideros. Nos encontramos, como decimos, en el campo de la superstición. Otras herramientas, como el calendario Zaragozano, son igualmente cuestionables en la medida en que sus conclusiones emanan de la astrología y la astronomía.

Sin embargo, la sabiduría popular ha sabido también extraer conclusiones satisfactorias de la mera observación meteorológica. Y es que en base al conocimiento extraído de la observación constante, se puede prever con cierto atino las condiciones que se darán en días venideros. Así, por ejemplo, se llega a términos tan populares como el “veranillo de San Miguel”, casi siempre asociado al periodo de estabilidad que, generalmente, se produce tras la primera borrasca otoñal de septiembre.

En la actualidad, la lógica empleada para llevar a cabo las previsiones estacionales es básicamente la misma: se parte de la base de que a partir de unas determinadas condiciones atmosféricas dadas se sucede, generalmente, una situación meteorológica igualmente tipificada. La diferencia es que ahora disponemos de herramientas mucho más variadas que nos permiten una observación desde múltiples puntos de vista. Así, en la actualidad podemos medir por ejemplo la intensidad del jet-stream, una corriente marítima determinante para las condiciones meteorológicas que se dan en Europa y también en la costa este del continente norteamericano. A modo de resumen, podríamos decir que un jet-stream fuerte favorece el flujo de borrascas atlánticas, que son las encargadas de aportar humedad y temperaturas suaves a toda la vertiente occidental del Viejo Continente. En cambio, un jet-stream debilitado favorece generalmente el bloqueo anticiclónico y la penetración de vientos de componente norte o noreste sobre la península Ibérica, más fríos pero también más secos. Conocemos igualmente, gracias a los barómetros, la presión que se da en las diferentes masas de aire, de tal forma que podemos tratar de comprender el equilibrio de fuerzas que se producirá entre ellas. La fortaleza del anticiclón groenlandés, o también la del conocido anticiclón de las Azores, condicionan enormemente las condiciones meteorológicas en la Península Ibérica, y también dan muchas pistas del tiempo futuro en nuestro país.

En base a estos datos, la mayoría de los institutos meteorológicos se lanzan a la elaboración de previsiones estacionales que, aunque con base científica, siguen teniendo a día de hoy en escaso índice de fiabilidad, que disminuye especialmente conforme nos alejamos en el tiempo. En cualquier caso, en el presente artículo nos gustaría plantear algunas opciones. Por ejemplo, el instituto meteorológico norteamericano (NOAA) prevé en sus últimas salidas un invierno sin demasiadas desviaciones térmicas, aunque con tendencia a ser ligeramente más fresco de lo normal, especialmente durante los meses de diciembre y enero. Según el NOAA, la fortaleza del anticiclón en el Atlántico impediría el tránsito de borrascas húmedas y templadas por el oeste de Europa, lo cual haría que la temporada otoño-invierno fuese especialmente seca en la península Ibérica, y particularmente en el oeste de la misma. Una configuración de esta naturaleza favorecería un invierno con escasa inestabilidad caracterizado por una gran amplitud térmica, con máximas suaves y mínimas por debajo de lo normal.

Anomalía pluviométrica según el NOAA

Anomalía pluviométrica según el NOAA

Anomalía térmica según el NOAA

Anomalía térmica según el NOAA

En sintonía con este pronóstico se encuentran las previsiones de otro prestigioso instituto meteorológico, el MetOffice británico, que también contempla una alta probabilidad de que el invierno sea más frío de lo normal. Y es que la opción de que el invierno sea más cálido de lo normal se contempla sólo en el 20% de los escenarios posibles, mientras que la probabilidad de que durante el invierno se registren temperaturas inferiores a la media es mucho más alta, con un valor que oscila entre el 40 y el 60% en la mitad occidental de la península. El planteamiento del MetOffice es en este sentido mucho más honesto, pues hablar de probabilidades cuando tratamos de hacer previsiones estacionales es seguramente la opción más razonable.

Probabilidad de que el invierno sea más cálido de lo normal, según MetOffice

Probabilidad de que el invierno sea más cálido de lo normal, según MetOffice

Probabilidad de que el invierno sea más frío de lo normal, según MetOffice

Probabilidad de que el invierno sea más frío de lo normal

Una última referencia nos lleva a un mapa que representa cómo podrían ser, de media, las condiciones atmosféricas en el continente europeo durante el próximo invierno. En la misma línea de lo sostenido por los dos institutos meteorológicos anteriores, la publicación italiana 3bmeteo.com nos plantea un mapa con un anticiclón muy fortalecido en el Atlántico, que favorecería el tránsito de borrascas continentales hacia latitudes inferiores. La previsión se corresponde particularmente a los meses de diciembre y enero.

Configuración atmosférica más probable según 3bmeteo.com

Configuración atmosférica más probable según 3bmeteo.com

Naturalmente hay que tomar con mucha precaución todos estos pronósticos pues, como explicamos al principio, su fiabilidad es limitada y está muy condicionada por la situación meteorológica actual. Eso hace que, con frecuencia, estas previsiones varíen semanalmente, por lo que es muy probable que en pocos días buena parte de lo expuesto haya cambiado. En cualquier caso, son una referencia a tener en cuenta, la menos para disponer de alguna pista sobre cómo puede ser la próxima estación. De momento, todo apunta a un invierno más frío y también más seco de lo normal. De momento…

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