Visto para sentencia el juicio a Antonio Ortiz, el pederasta de Ciudad Lineal, que habló en la última sesión

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El pederastra de Ciudad Lineal declara que es inocente

Informativo mediodía

| 15.12.2016

El pederasta de Ciudad Lineal, Antonio Ángel Ortiz, ha roto su silencio, por vez primera vez en dos años, en la última sesión del juicio en la que se ha declarado inocente y ha calificado los hechos "de una barbaridad": "Lo siento mucho por sus familias. Me parece terrible lo que les ha pasado".

Éste ha sido el broche final de un juicio que, dos meses después, ha quedado visto para sentencia tras la celebración de la vigésimo cuarta y última sesión de la vista oral en la que el tribunal de la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Madrid ha escuchado por primera vez a Ortiz.

Visiblemente emocionado y con la voz quebrada, el acusado ha estado a punto de llorar cuando ha hecho referencia a lo que les ocurrió a las cuatro niñas de entre 5 y 9 años que fueron secuestradas y agredidas sexualmente entre 2013 y 2014. "Lógicamente, siento mucho lo que les ha pasado. Me parece terrible y una barbaridad, especialmente lo de TP4 -la niña de 6 años agredida en junio de 2014-, eso no tiene nombre. Lo siento mucho por sus familias".

E inmediatamente ha proclamado su inocencia: "No tengo absolutamente nada que ver con esto. Soy inocente, señoría". Sus palabras han sorprendido al público de la sala, puesto que pocos confiaban en que Ortiz hiciera uso de su derecho a la última palabra dado que en cinco ocasiones ha rechazado pronunciarse al respecto, tres en fase de instrucción, una en sede policial y otra al inicio del juicio.

"Decidí no declarar porque la verdad, sinceramente, no iban a creer lo que iba a decir. Resultaba un poco absurdo hacer una declaración", ha explicado. A lo largo de su intervención, que ha durado 17 minutos, Ortiz ha tratado de echar por tierra algunas de las pruebas en su contra, en particular las descripciones de las niñas, si bien no se ha pronunciado sobre la principal prueba de cargo: las muestras de ADN que se encontraron en la ropa de las niñas.