Quinto día del juicio del Madrid arenaTurno para los responsables de Seguriber

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Informativo mediodía

| 20.01.2016

El coordinador del plan de seguridad de Seguriber, Juan José Paris Nalda, ha afirmado que se enteró de la avalancha a las 6 de la mañana -esta se había producido a las 3.30 horas- porque se lo comunicaron "altos cargos de Madridec".

Así lo ha indicado Paris Nalda en su declaración durante la quinta sesión del juicio por la muerte de cinco jóvenes en una macrofiesta en el Madrid Arena el 1 de noviembre de 2012. A pesar de que se enteró a esa hora de lo ocurrido, ha señalado que, junto a otros miembros de Seguriber, entre ellos el vigilante de cámaras, vieron a una joven tumbada en el suelo, la tomaron el pulso y "viendo que no tenía" la llevaron al botiquín.

Allí, según su relato, entraron, vieron una camilla, y salieron porque detrás de ellos "había más gente", aunque no recuerda si llevaban más víctimas. Paris ha afirmado que llegó el día de la tragedia sobre las 21 horas al Madrid Arena. Una vez allí ha indicado que tuvo conocimiento de que se indicó que la requisa "se aliviara", ya que lo había ordenado Francisco del Amo.

"Se dijo que no, y se argumentó que si lo había pedido Del Amo se tenía que hacer", ha afirmado. Aún así Paris Nalda ha puntualizado que la requisa "continuó de la misma forma".

En este sentido ha señalado que podía recibir órdenes tanto Del Amo como del subdirector del departamento de seguridad, Rafael Pastor. "Hasta el inicio del acto la seguridad depende del departamento de Seguridad, después depende del departamento de Operaciones", ha indicado.

SIN FORMACION EN SEGURIDAD

Al igual que Díaz Romero, ha negado haber recibido formación en seguridad o simulacros de evacuación. También ha afirmado desconocer el aforo del recinto y que el mismo se podía establecer por plantas.

Respecto a cuáles eran las salidas de emergencia, ha indicado que eran "el túnel de pabellón de cristal, muelle mónico y el portón de mercancías de cota cero". Paris ha señalado que esas puertas estaban "liberadas" desde las 8 horas de ese día, al comienzo del montaje de la fiesta, para que "una persona que no conozca la instalación pueda abrirla". El acusado ha indicado que a todos los miembros de seguridad, 38 en total, "se les dan indicaciones".

También ha sido requerido sobre la función del vigilante de cámaras, Roberto Mateos -acusado de ausentarse toda la noche de su puesto de trabajo--, quien debía velar porque "todo el sistema funcionara" y que estuviera "atento" por si había que establecer el sistema de autoprotección. Si se ausentaba del puesto, le debía sustituir "el ronda de llave".

Ha afirmado conocer el plan de autoprotección del recinto municipal, y ha señalado que de las dos personas que deben estar en las salidas de evacuación, una debe ser miembro de Seguridad y la otra puede ostentar cualquier otro cargo. El acusado ha criticado el "muy escaso" número de vigilantes de la macrofiesta.

EL PORTÓN

El coordinador de Seguriber ha sido requerido sobre la apertura del portón y ha afirmado que no escuchó a Del Amo dar la orden, pero que sí escuchó a Díaz Romero dar la comunicación de que "por orden de Francisco del Amo había que abrir el portón de cota cero". "Cuando Santiago Rojo llegara a esa zona, había que abrir el portón", ha puntualizado.

Cuando vieron que las puertas del 'muelle mónico' estaban abiertas, las dejaron igual, ya que "al ser puertas de cristal se podían haber producido daños". Ha indicado que el flujo de personas que entraba por esa vía no era excesivo. En este sentido ha dicho a la fiscal Ana Muñoz que el aforo lo debe controlar "el promotor del evento", Miguel Angel Flores. Respecto a los vomitorios, ha afirmado que estos estaban cerrados "pero sin llave".

Al ser preguntado por el botellón que se realizaba en el párking del recinto, Paris Nalda ha señalado que este había sido desalojado "en otras ocasiones", pero no así durante la trágica noche, donde había "entre tres y cuatro vehículos de policía", una cantidad que ha calificado como "poquísima".

El acusado ha respondido a la defensa de la familia de Rocío Oña que no podía identificar a la persona que movió las vallas que facilitaron la entrada por muelle mónico. Le dijeron que "personal de la organización" había abierto esas puertas, a pesar de que "teóricamente" no tenían competencia para ello.